Pulsos magnéticos para tratar adicciones

Raúl Romar García
r. romar REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Un equipo gallego trata a pacientes enganchados a la cocaína y el alcohol con estimulación cerebral y prepara un ensayo clínico para probarlo con el tabaco

23 feb 2018 . Actualizado a las 07:22 h.

Luca Rossi había intentado ahorcarse en su habitación de Perugia (Italia) en el 2012. Tenía 35 años y un brillante futuro por delante como médico. Pero era un adicto al crack de cocaína, que lo acabó empujando al suicidio. Su vida no tenía sentido hasta que su padre, un químico, leyó en un periódico una investigación publicada en Nature. Un grupo de neurocientíficos italianos y estadounidenses habían entrenado a ratas para buscar heroína de forma compulsiva y luego las sometieron a un tratamiento de estimulación cerebral en el área del cerebro que controla los impulsos. Fue así como los roedores abandonaron así su hábito. A partir del experimento, los científicos propusieron la estimulación selectiva con ondas magnéticas, un método no invasivo, de la región análoga en el cerebro humano, la corteza prefrontal. Y fue así también como Luca retomó el control de su vida.

La estimulación magnética transcraneal para el tratamiento de las adicciones, aún experimental, se ha aplicado desde entonces a numerosos pacientes y desde hace un año también se administra en Galicia. Lo ha hecho como terapia compasiva en doce personas afectadas por el consumo compulsivo de alcohol y de cocaína y otras drogas. Todos eran casos desesperados, en los que no funcionó ninguna otra alternativa, que fueron atendidos en el Centro de Estimulación Cerebral de Galicia, una unidad del Instituto Médico Arriaza que surgió del grupo Neurociencia y Control Motor (Neurocom) de la Universidade da Coruña. «Eran perfiles realmente complicados, con graves desórdenes en su vida social, familiar, personal y laboral», explica Javier Cudeiro, el responsable del equipo, que implantó la técnica en Galicia después de trabajar con ella durante un año en el departamento de Neurología del Berenson-Allen del hospital Beth Israel, asociado a la Universidad de Harvard.

La estimulación magnética se utiliza fundamentalmente para tratar la depresión severa, pero ahora también ofrece una esperanza para combatir las adicciones. En los casos tratados en A Coruña, con un protocolo adaptado al iniciado por los científicos italianos y estadounidenses, se consiguió un porcentaje de éxito superior a 60 %.