Olimpia Valencia, la primera gallega licenciada en Medicina

Hace 90 años abría en Vigo su consulta. Su placa rezaba: «Especialista en enfermedades de la mujer»


santiago / la voz

«Olimpia Valencia. Especialista en enfermedades de la mujer». Y sin embargo, a ella le habría gustado ser neumóloga. Quedarse en la clínica del doctor Gil Casares, que había sido su profesor. Como también le habían enseñado Novoa Santos y Romero Molezún. Pero era una mujer. Sería un escándalo tener a una mujer tratando a hombres. No. No era lo correcto. Lo correcto era que se especializase en ginecología. El 23 de febrero de 1928, Olimpia Valencia abría su clínica en la calle Príncipe, número 11. Era la primera consulta de la primera gallega licenciada en Medicina.

Su primera consulta la abrió en la calle Príncipe de Vigo.
Su primera consulta la abrió en la calle Príncipe de Vigo.

A Vigo llegó con doce años, siguiendo la misma ruta que muchos ourensanos han hecho. La que los acerca al mar. Su familia dejó Baltar para instalarse a orillas del Atlántico. En la Academia Minerva, preparó por libre los exámenes de bachillerato. Y como muchas antes y otras tantas después, inició el camino encomendado a las mujeres: ser maestra. Pero a Olimpia la vocación no la llamaba desde las aulas. La reclamaba desde los quirófanos. Así que en 1919 dio el paso. Y se matriculó en Medicina en Santiago. Allí se licenció con premio extraordinario y 19 matrículas de honor en su expediente. Para la sociedad de la época, ver a una mujer en la universidad era todavía un espectáculo. Los hombres la esperaban bajo los soportales de la Rúa do Vilar y la Rúa Nova para verla al salir de clase. Una mujer con libros. Con libros de Medicina. Qué tiempos les había tocado vivir.

La foto del grupo de la tercera reunión de las sociedades de obstetricia y ginecología del noroeste de España (1963) muestra que la profesión era sobre todo masculina. Olimpia Valencia está a la derecha.
La foto del grupo de la tercera reunión de las sociedades de obstetricia y ginecología del noroeste de España (1963) muestra que la profesión era sobre todo masculina. Olimpia Valencia está a la derecha.

La anécdota la oyó muchas veces de su madre Ana Cuquejo, prima segunda de Olimpia. La misma madre que escribía cartas reclamando para Olimpia lo que era suyo, pero que tardó tanto en llegar. El reconocimiento. Lo escribía en una misiva publicada seis años después de que Olimpia Valencia muriese: «Al pasar por calles próximas a centros de especialidades médicas con nombres como Faisán, Ruiseñor o Anduriña, creo sinceramente que Olimpia Valencia merece algo más».

Olimpia Valencia se licenció en Medicina por la USC en junio de 1925
Olimpia Valencia se licenció en Medicina por la USC en junio de 1925

Ese más llegó. Tarde, pero llegó. Primero con una calle en Canido. Después con una placa en el mismo edificio en el que en 1928 comenzó a practicar la medicina, una profesión que no la abandonó nunca. Ejerció ininterrumpidamente más de 60 años. El año pasado fue nombrada hija predilecta de Baltar. Y la primera gallega licenciada de Galicia ha sido la elegida para bautizar al centro de investigaciones biomédicas de la Universidade de Vigo, Cinbio con doscientos profesionales. Muchos de ellos, mujeres. «Pensamos no nome dunha muller científica galega -cuenta Edita de Lorenzo, comisionada del campus de Vigo Tecnolóxico-, á parte de porque as mulleres son grandes descoñecidas, para ver figuras que no seu momento foron pioneiras e tiveron que romper con moitos moldes». Y porque Olimpia Valencia fue una científica gallega que ejerció en Galicia. Lo hizo después de doctorarse en Madrid con un trabajo sobre variaciones de la colesterina en relación con la anestesia. Allí se instaló en la residencia que dirigía María de Maetzu.

Volvió, pero no fue fácil. Qué tiempos le había tocado vivir. Unos en los que una mujer ejerciendo la medicina era menos médica. El prestigio se lo tuvo que ganar a pulso. Hasta fue fundadora de la Academia Médico-Quirúrgica de Vigo. Y entonces, estalló la Guerra. Y le pasó factura.

La Guardia Civil la detuvo en 1937. ¿Cargos? Ser galleguista. Tener relación con Valentín Paz Andrade, Álvaro de las Casas y Ramón Fernández Mato. Y haber firmado. Haber firmado en favor del plebiscito del estatuto de autonomía de Galicia. Haber encabezado seis años antes un llamamiento de apoyo a los candidatos galleguistas de la provincia de Pontevedra.

Ella lo negó. El régimen la acusó de formar parte del Partido Galeguista. La negación, los informes de buena conducta y un «donativo» la libraron del calabozo. Pero no de la estrella amarilla. Olimpia Valencia era una roja. Y en los tiempos de la represión ideológica, hubo quien tuvo miedo de que la relacionasen con ella. Y dejó de acudir a su consulta.

Era roja, sí. Pero sobre todo era médica. Siguió ejerciendo. Y consiguió entrar en la Seguridad Social en la década de los 40. Se jubiló en los 60, pero no dejó de ejercer en su consulta privada. La que primero estuvo en el número 11 de la Calle Príncipe y después trasladó a Velázquez Moreno y a la calle Uruguay.

Ana Cuquejo, su prima segunda, todavía la recuerda. Recuerda su pelo canoso. Recuerda cómo era una mujer respetada. Y recuerda también a través de los recuerdos de sus padres. Porque Olimpia Valencia fue la prima carnal de su padre, que se hizo cargo de él cuando buscó la ruta que acerca a los ourensanos al mar.

La propia Olimpia Valencia, en una entrevista, confesaba que aunque en la placa ponía «especialista en enfermedades de la mujer», atendió también casos de medicina general. Como tuberculosis. La que quería curar en la clínica de Gil Casares. Pero eran otros tiempos.

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