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Roberto Verino apunta ya a la primavera-verano de 2017 como propuesta inminente, «a partir de un criterio empresarial», asegura, porque cree que a la gente le puede interesar más que hablar del próximo otoño o invierno, que queda lejos, como marcan las pautas de las citas con la moda como norma no escrita. Y así fue ayer en la Casa de Correos, en la Puerta del Sol, donde presentó Cannes, Sun & Stars, en la Mercedes Fashion Week, que ya sobrevuela Madrid. Verino eligió además esta sede como forma de incorporarse a un entorno urbano, mucho más próximo, por supuesto, que el recinto ferial de Ifema. Y así todo fue cercano y espectacular, como la impagable aportación de la música en directo que ofreció Maika Makovski, que con un inicial Let’s Dance tanto homenajeó a David Bowie como sirvió para marcar algunas de las señas glamur que se pudieron ver en las prendas mostradas por las modelos en creaciones del diseñador gallego.

Lino y camisas de rayas azul cielo y mucho glamur también fueron alguna de las propuestas con las que sugerir días de primavera, para dar paso luego a otros vestidos en los que a base de napa en negro se ofrecieron como estética potente, portados por las modelos, frente a trajes en blanco que en este caso ellos, los modelos, vistieron con zapatillas deportivas.

Ese aire vacacional o lúdico se confirmó, también ayer en el desfile vespertino, con la noche ya casi caída sobre Madrid, hasta en la música seleccionada por Ana y Germán Ormaechea, que solo dejaron algún resquicio menos festivo con la presencia de Nirvana.

Entre los asistentes, se pudo ver a la ministra de Trabajo Fátima Báñez, junto a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes. El desfile, que se celebró en el hall del edificio asociado indefectiblemente también a otra fiesta, en este caso las campanadas de Nochevieja, registró un lleno completo y la colección de Verino fue recibida con entusiasmo por los asistentes.

Y la filosofía de la colección, de hecho, es lo que propone. Agarrados a una frase de Phillip Roth en la que la idea es puro vitalismo: «¿Mi mejor verano? Sin duda, uno que todavía no he vivido». Se puede leer en la hoja informativa, como confirmando que Verino crea moda con la idea de que lo mejor está por venir. Y siempre, además, con la intención de mejorar: «Galicia sigue siendo importante en moda. Lo que no se puede es estar siempre en la cresta de la ola. Habremos perdido algo, pero hemos ganado en autenticidad, sostenibilidad, en solvencia...», señalaba. Quien a todo esto podría decirse que añade el apostar por las expectativas. Porque todo proponía «un escenario idílico donde vivir un romance inolvidable este verano 2017». Lo leía la gente sentada en sus sillas.

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«La moda gallega ha ganado en autenticidad y solvencia»