El «black friday» se come las rebajas

Los comerciantes indican que el efecto de los descuentos de enero se diluye debido a la liberalización del calendario de ofertas; el debate está en las tiendas gallegas

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redacción / la voz

Las descuentos antes eran un temporal concentrado. Ahora, lluvia fina durante días y días. Los comerciantes gallegos reconocen que el efecto llamada de las rebajas queda diluido por otras ofertas. El black friday, el ciberlunes, los precios recortados de la campaña navideña... El patrón del consumo está cambiando. El debate está en las tiendas.

«Hay un cabreo generalizado en el sector. Se generó un efecto dominó cuando los comercios empezaron a adelantar las rebajas y todos pasaron por el aro por obligación. Aunque se pueda vender algo más que en otros períodos de rebajas, el margen de beneficio es menor», dice Alberto Rocha, presidente del Clúster Textil Moda de Galicia (Cointega). Explica que se extiende tanto el calendario de descuentos que se confunde al consumidor.

Enrique Núñez, gerente de los comerciantes de Centro Príncipe, de Vigo, coincide en que, desde que en el 2012 se liberalizaron las rebajas, las ventas ya no están tan concentradas en unas pocas semanas en enero. En todo caso, afirma, se está haciendo la caja prevista. «Nadie puede esperar es que las ventas sean las mismas que cuando la temporada de descuentos tenía una fecha fija de arranque», dice.

Añade muchos consumidores aprovecharon el black friday para anticipar las compras, una iniciativa «que ha venido a beneficiar al pequeño comercio, ya que sin gastos suplementarios de publicidad, les pone en igualdad de condiciones con los grandes». Explica que las campañas, cuanto más cortas, mejor funcionan. «El problema es que las rebajas, salvo en un par de grandes cadenas, ya empiezan a mediados de diciembre, se alargan hasta marzo y eso provoca que los clientes no tengan prisa en acudir a comprar a las tiendas». De todas formas, apostilla, en el Centro Príncipe, «está siendo un buen mes».

Antonio Amor, del Área Comercial Obelisco, en A Coruña, cree en cambio que «el black friday ha perjudicado sobre todo al pequeño comercio; los que más resultado le sacaron, y donde había colas, fueron los centros comerciales. Eso hizo que las compras de enero se hicieran en diciembre». Indica que este mes «está siendo más flojo de lo que se pensaba» y resume: «Al adelantarse las compras a diciembre, en enero las tarjetas echan humo».

«La gente se volvió loca»

El presidente de Lugo Centrum, José Luis Pérez, reconoce que el black friday ha arrebatado el protagonismo a las rebajas y ha roto la dinámica del comercio. Indica que solo los primeros días de rebajas fueron positivos. «Los ciudadanos se volcaron con el viernes negro y adelantaron todas las compras. Y claro, si se gasta el dinero antes, después no se puede», opina. Recuerda que el black friday ya afectó a la campaña de Navidad. «La gente se volvió loca con el viernes negro y esto trastocó todo», explica.

En cuanto al efecto del buen tiempo, Antonio Amor asegura que es positivo para los pequeños comerciantes porque «la gente pasea y, como hace frío, pues siempre compra algo: un abrigo, unos calcetines...». Argumenta que «la gente se va a los centros comerciales si llueve». Y concluye con una reflexión: «Los que han ganado este año son los hosteleros porque, no solo en la Marina sino también en los barrios, ha vuelto la costumbre de las terrazas y eso nos beneficia a todos». Alberto Rocha apunta que el sol puede traer otras consecuencias. «Si el tiempo continúa así, muchas tiendas de ropa se plantearán si deben seguir con las rebajas o incorporan la ropa de nueva temporada», indica.

«Solo funcionó el 'black friday'»

Hijas de comerciantes, las hermanas Enríquez de Pontevedra, Esther y Marta, decidieron lanzarse a la aventura empresarial en el 2014. Lo hicieron con el aliento de la crisis dándoles continuamente en la cara. Pero lo hicieron. Abrieron dos tiendas, una en Pontevedra y otra en Vigo, así como una línea de negocio online. Pasaron más dos años desde entonces y no se arrepienten de haberse convertido en emprendedoras, aunque Esther, desde detrás del mostrador de su establecimiento pontevedrés, llamado Marengo, frunce el ceño cuando se le pregunta cómo van las cosas: «Está todo muy flojo, este año solo funcionó el black friday. Yo estoy convencida de que eso desbarató todo, porque la campaña de Navidad fue también flojita y, aunque los primeros días de rebajas fueron buenos, luego volvió el bajón», explica. Ella y Marta, hace unos días, colgaron el cartel de segundas rebajas. Y en su tienda se pueden comprar por veinte euros vestidos de marca Pepa Loves que antes marcaban 55. ¿Por qué continúan rebajando los precios, creen que así acabarán vendiendo? «Mira, la gente ahora mismo se acostumbró a los descuentos, y quiere comprar siempre con descuentos. Si no haces alguna cosa así olvídate, que no vendes. De ahí que bajes los precios», señala Esther mientras enseña el género a una clienta que mira guantes y bolsos.

«Van lentitas pero seguras»

Concha Villalpanda regenta con su hija Ana la Tienda de la Rúa, un pequeño local en el número 32 de la Rúa Nova de Santiago. Salvo la ropa que ocupa un pequeño perchero, el resto de sus existencias está en rebajas. «Nada de ropa de continuación» como hacen las firmas con mayor presencia en el mercado, resalta. Su apuesta empresarial pasa por vender prendas «distintas, y algunas de ellas con fabricación en talleres de aquí y de otros países de Europa». Su clientela la forman sobre todo mujeres de más de 25 años, ya que, argumenta, es a partir de esa edad cuando las jóvenes «ya no sienten tanta necesidad de pertenecer a un grupo», por lo que la forma de vestir es uno de sus recursos para expresar su personalidad. El tipo de ropa de la Tienda de la Rúa transmite el espíritu positivo de su propietaria a la hora de hablar de la campaña de rebajas. «Van lentitas pero seguras», concluye, y paradójicamente reconoce que el frío de estos días no ha incrementado la venta de abrigos. Su negocio, como casi todos, apostó por el black friday porque así se lo sugirió su hija. «Yo no era partidaria, pero ella tenía razón y este año funcionó mejor que el pasado». Desde ese día ha percibido que la clientela «compró después, pero menos y desde que comenzaron las rebajas hemos visto que van poco a poco, pero no me quejo».

Información elaborada por S. Antón, L. García del Valle, M. Rodríguez, T. Taboada, M. Hermida y E. A. R.

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