Santiago organizó una jornada de puertas abiertas en el Refuxio de animales de Bando para fomentar las adopciones; uno de los gatos será la sorpresa para una niña
05 ene 2017 . Actualizado a las 15:49 h.Toda persona de bien que incorpora a su vida una mascota descubrirá más pronto que tarde que recibe más de lo que da. Y si uno de esos hocicos metomentodo que invade su sofá había conocido antes el abandono, el balance será más positivo para el componente humano de este inquebrantable tándem. Si en algún lugar saben que esta es una verdad casi absoluta es en los refugios de animales, que ven en estas fiestas un buen momento para fomentar que las personas que buscan un animal de compañía piensen como primera opción recurrir a las mascotas que colapsan sus instalaciones. Así lo hicieron el pasado diciembre en el refugio Segunda Oportunidade, en Ordes, con una jornada en la que logró cuatro adopciones.
Una campaña idéntica organizada ayer por el Refuxio de Bando, que recoge los animales abandonados de los municipios de Santiago, Teo y Vedra, abrió sus puertas para buscar un dueño para los más de 250 perros que viven en sus instalaciones, a los que se suman medio centenar de gatos. Concluida la jornada, cuatro felinos y un perro abandonaron el recinto para dirigirse a su nuevo hogar y también consiguieron dos apadrinamientos.
Aunque la afluencia no haya sido desbordante, en el refugio compostelano se dan por satisfechos, porque la jornada ha servido para incrementar el número de voluntarios para el cuidado de los animales y han fichado a madrinas y padrinos para varios perros, unos canes que desde ya tienen un amigo especial que acudirá a sacarlo de paseo y a darle todos los achuchones que pueda mientras no encuentra un hogar definitivo.
Carlota González es desde ayer una voluntaria más del refugio. «Tengo mucho tiempo libre y ganas de colaborar», argumenta. Y llega con experiencia previa, la que le reporta tener «un perro, un gato y una tortuga», lejos del arca de Noé que tuvo en su casa, loro incluido.
De abandonada, a campeona
Mientras Carlota cumplimentaba la documentación para ser voluntaria, varios perros del refugio esperan su turno para salir de paseo, un ritual para el que es necesaria la colaboración de madrinas y padrinos, que pueden acudir al Refuxio de Bando porque no pueden adoptar a más animales.
En la zona de acceso público del refugio, junto a carteles de gran tamaño con el mensaje de O cariño non ten prezo, Non o abandones, el non o faría, un discreto reportaje fotográfico demuestra hasta qué punto los animales abandonados pueden ser excepcionales.
Un día Rosalía, hoy Coca, detalla como una antigua perra que llegó a Bando consiguió convertirse en toda una campeona de España de canicrós, una disciplina que consiste en correr con un perro atado a la cintura. Pero, en realidad, esto es lo de menos, porque quienes acuden a un refugio como el de Bando lo hacen por su deseo de participar «nunha boa causa». Así lo reconocía ayer Andrea Fontán, mientras recogía un gato de lo más meloso. La suya fue, en realidad, una adopción por poderes y con engaño navideño incluido.
El felino no será para Andrea, porque ya tiene dueña, pero la afortunada aún no lo sabe, ya que será un regalo de Reyes Magos de esos en los que el acierto está garantizado, ya que su destinataria, que se llama Sara y solo tiene ocho años, visitó el refugio recientemente y, aunque se quedó prendada de este gato, fue víctima del típico engaño para guardar la sorpresa hasta mañana, cuando de nuevo quede patente que adoptar es un doble regalo.