El promotor de la fiesta fantasma de Fin de Año dice que devolverá el dinero
SOCIEDAD
Pretendía poner una pulsera a los menores de edad para que no se les diera alcohol
04 ene 2017 . Actualizado a las 11:30 h.El organizador de la fiesta de Nochevieja en la sala Leclub de A Coruña, que no se llegó a realizar, asegura que devolverá el dinero a todos los que compraron la entrada. Se trata de 7.720 euros que tanto él, Andrés Martínez, como su socio, Jorge Trigo recibieron de las personas que se encargaron de cobrar a jóvenes de diferentes colegios coruñeses.
La gran mayoría eran menores de edad, que pagaron 40 euros por una barra libre. Según Martínez, eso no suponía ningún problema. Pretendía diferenciar con una pulsera roja a los mayores de 18 años (que sí podrían beber alcohol) de los menores (que no podrían, al llevar una negra). «Estaba todo pactado con el de la sala, que sabía que iban a asistir menores», explica Martínez.
Este promotor asegura que le entregó el viernes 30 de diciembre a una camarera del local una señal de 200 euros, dejando el resto del alquiler (1.000 euros más) para abonar el mismo día de la fiesta, en la madrugada del 1. Martínez señala que ese mismo viernes, llevaron bebidas al el local. Ron, vodka, whisky y refrescos, entre otras.
La fiesta empezaba a las 0.30 horas. «En cuanto supe que no abría el local me presenté para intentar solucionar el tema», indica Martínez. «Llamé a Rubén [se refiere al dueño de Leclub] y me dice que le acerque el dinero a Laracha. Le dije que se lo llevaba pero, desde esa, no me cogió el teléfono más».
Ante esta situación, Martínez relata que intentó buscar una alternativa: «No quería que los chavales se quedasen sin fiesta esa noche. Llamé a locales del Orzán. Me intenté a poner en contacto con el Pantalán. Pero estaba todo lleno y no conseguí una alternativa». Muchos de los jóvenes que iban a ir a la fiesta señalan que la madrugada del 1 no había ningún responsable de la fiesta dando ninguna explicación y que nadie cogía los teléfonos de contacto.
Martínez asegura que estuvo hasta la 1.45. La Voz quiso ponerse en contacto con él en varios momentos del día siguiente sin éxito. «Tenía cientos de llamadas y los números que no tenía grabados no los atendí», se excusa.
Denuncias de particulares
La Policía Nacional registró varias denuncias de estos hechos por afectados. Por su parte, el Ayuntamiento de A Coruña no se ha querido pronunciar sobre lo sucedido. Entiende que se trata de un asunto entre particulares fuera de sus competencias.
«Lo que querían hacer es ilegal y por eso no abrí la puerta», señala el dueño del local
Rubén Antelo, el propietario de Leclub, el local en el que se iba a celebrar la fiesta de Fin de Año, dice que, en cuanto se mencionó la posibilidad del acceso de menores, todo se truncó. «En el momento en el que me dice que o entran menores o no me paga el alquiler, decido que no se hace», señala. «Es la normativa que nos toca a los hosteleros -añade-. Lo que querían hacer es ilegal y, por eso, no abrí la puerta. Ya tuve que cancelar conciertos en el pasado porque había promotores que quieren meter menores».
Considera que ha sido víctima de una injusticia: «Yo ahora estoy en el punto de mira por cumplir la normativa. Él reconoce que usa un sistema de pulseras y de notas firmadas por padres. Estos les firman a sus hijos para que puedan ir a una barra libre, sabiendo que no pueden entrar». Niega la versión de Martínez. «El planteamiento inicial no era ese, en absoluto», subraya,
Además, recalca que es completamente ajeno al dinero que se recaudó: «Fue él el que vendió las entradas. Ni yo ni nadie de mi local jamás cobró un euro». Respecto a la señal de 200 euros, que supuestamente recibió una camarera suya, señala: «Tiene que decir algo a lo que agarrarse. Le compro la versión. Si me dejó 200 euros y el alquiler es 1.200 euros y dice que me llama el mismo día de la fiesta, ya está reconociendo que no me ha pagado el alquiler».