Un número por un preso de Dachau

Tras saber que su tío abuelo estuvo en el campo de concentración nazi, un madrileño compró en Rianxo la lotería que coincidía con el número del reo


Ribeira / La voz

Después de 15 años como lotero, Anxo Cristobo creía que ya había escuchado todas las cábalas posibles a la hora de escoger un número para el sorteo de Navidad. La fecha de un aniversario, del nacimiento de un hijo o de un negocio, porque soñaron que el gordo iba a caer en una determinada combinación. Hasta quien pagó a una pitonisa por adivinarlo. Sin embargo este año recibió la explicación que, para él, se lleva la palma de todas. Se la dio un madrileño que llamó a la administración que regenta en Rianxo, O Mexillón de Ouro, pidiendo todos los décimos que coincidían con el 73986.

Al otro lado del auricular estaba Juan Pedro Rodríguez Hernández, el subdirector del centro de la UNED-Madrid Sur y también profesor de Historia. Le contó que este verano había emprendido una investigación para conocer el pasado de su tío abuelo, Isidro Sánchez, y descubrió que había estado en un campo de concentración nazi en Dachau, a unos 13 kilómetros de Múnich. Su número de placa como preso político fue el 73986, y encontrar los décimos, cuenta el historiador, «fue como si ya me hubiera tocado el gordo de la lotería».

Lo cierto es que el prisionero, hermano de su abuela, fue el único de los cuatro cacereños que estuvieron allí que salió con vida, explica Juan Pedro Rodríguez. «Nos dio mucha guerra encontrar toda la documentación, porque había estado antes preso en Francia, donde participaba en la guerrilla contra el gobierno de Vichy y le llamaban Isidoro. Nosotros, al principio, no sabíamos que había estado en un campo nazi, lo único que conocíamos era que cuando acabó la Guerra Civil se había afiliado en Francia y que, en un momento dado, le debían haber capturado los alemanes y luego lo habían soltado», explica.

«Trabajo esclavo»

Estuvo cerca de un año prisionero en Francia y, en el 1944, Isidro y más de sesenta de sus compañeros de resistencia fueron trasladados por las SS al campo de Dachau, en donde los trataban como animales, relata su sobrino nieto. Tenían que recorrer kilómetros hasta las fábricas en donde realizaban «trabajo esclavo», tal y como figuraba en las placas de los presos políticos. Sería en abril del 1945 cuando las tropas americanas llegaron a Dachau y lo liberaron. «Se solían salvar, aproximadamente, la mitad de los presos», indica Juan Pedro Rodríguez.

Con todos estos datos en la mano, en noviembre fue cuando el profesor madrileño decidió comprar los décimos con el número de preso y fraccionarlos en participaciones «para las distintas personas que me habían ayudado en la investigación», explica. De esta manera, los cerca de 40 boletos que encontró en la administración rianxeira -los únicos que consiguió en papel- junto con otros que logró reunir a través de máquina, fueron repartidos entre los vecinos de Madroñera (Extremadura), el pueblo del que huyó Isidro una mañana de otoño para no volver, sus alumnos de la UNED y en centros de investigación de Francia y Alemania.

El historiador reconoce no ser un habitual de la lotería, pero «a partir de ahora intentaré jugar este número cada año en Navidad, por todo lo que significa». Y aunque no salió premiado, tanto para él como para su familia, el gordo tocó este año en Rianxo, en O Mexillón de Ouro.

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