La pasión por las carreras aterriza en las cubiertas de los barcos «Cantabria» y «Patiño», con base en el Arsenal de Ferrol, que acogieron pruebas de relevos
18 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.La cubierta de vuelo de un barco no es probablemente el mejor lugar para realizar una prueba de atletismo, pero el fenómeno del running está tan extendido que llega incluso hasta allí. Los dos buques de apoyo logístico con base en el Arsenal Militar de Ferrol, el Cantabria y el Patiño, acogieron dos carreras a bordo. El primero, mientras surcaba las aguas del Mediterráneo. El segundo, cuando navegaba por las del Océano Atlántico. No hubo ganadores, eso sí, por el carácter no competitivo y de compañerismo que las inspiró, pero todos los marinos disfrutaron de un rato divertido e hicieron ejercicio.
A un día de hacer escala en la base naval turca de Aksaz, el Cantabria se convirtió en la sede de la segunda edición del Medio Maratón SNMG-2, es decir, de la flota de barcos número dos de la OTAN. No obstante, entre los 33 militares que participaron no había extranjeros, sino que todos los que se animaron eran de la Armada española.
La prueba se realizó por relevos en un circuito de tan solo 130 metros de longitud. Los marinos dieron giros a la pista y completaron los 21,097 kilómetros en 1 hora 18 minutos y 45 segundos. Se celebró en la cubierta de buque mientras el Cantabria se mantenía navegando por el Mediterráneo Oriental.
150 millas náuticas
Su gemelo, el Patiño, atraca esta mañana en el Arsenal ferrolano, pero durante su travesía de doce días desde Canadá tuvo tiempo de acoger la primera edición de la carrera de relevos 150 Millas Náuticas. Al cambio en tierra, unos 275 kilómetros. La original prueba tomó su nombre no de las millas que cubrieron los participantes, sino de las que navegó el barco por el Atlántico mientras los corredores daban vueltas sin parar en la cubierta principal.
Al final, dado el largo kilometraje de la prueba, los militares estuvieron dando zancadas durante diez largas horas, entre las nueve de la mañana y las siete de la tarde. Teniendo en cuenta que cada uno corrió algo menos de media hora, la participación fue de entre 20 y 25 miembros de la dotación. «¡Ferrol, prepárate, que llegamos en forma!», avisan los marinos del buque en su diario de a bordo. El objetivo de las carreras fue similar en ambos buques: fomentar la práctica deportiva en el barco y reforzar los lazos de camaradería entre los militares, además de contribuir a romper la rutina después de varios días operando en el mar.
Asimismo, aunque en tierra, hace poco más de un mes, en un parque canadiense, la dotación del Patiño ya se había animado organizando una prueba benéfica a favor de la Asociación Pablo Ugarte, que contribuye a la lucha contra el cáncer infantil. En total, 55 integrantes del navío se lanzaron a cubrir recorridos entre los 3,3 y los 10 kilómetros.
Películas y videojuegos Los despliegues duran varias semanas y, además del running , los militares buscan otras formas para desconectar. Los marinos del Cantabria cuentan que, entre otras actividades que se llevan a cabo a bordo, se realizan proyecciones de películas en cubierta y se celebran diferentes campeonatos de juegos de mesa.
En el Serviola, que está de misión en África, aprovechan las horas libres para hacer campeonatos tanto de ajedrez como de videojuegos de fútbol con la PlayStation.