Los amigos de mi marido se ríen de él

Inés Rey ¡MADRE MÍA!

SOCIEDAD

07 ago 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Todas las familias felices se parecen y, en las normales, papá y mamá discuten como perros de vez en cuando. Mi marido está mosqueado desde hace días. Dice que no he dicho aún su nombre ni una sola vez en 17 artículos y que además lo dejo quedar fatal, como si fuera tonto o algo peor. «Mis amigos se ríen de mí». Normal. A partir de los 45, los hombres se ríen de cualquier cosa. Le explico, pacientemente, que quería respetar su intimidad y que el resto, aunque basado en hechos reales, son licencias pseudo literarias, sin más pretensiones que pasar un buen rato. No se queda muy convencido, así que intento suavizar la situación apelando a los sentimientos, que nuestro amor está hecho a prueba de bomba, que hemos pasado muchas juntos, buenas y malas, como cuando fuimos a esquiar y al bajar del telesilla y darse cuenta de que yo no había esquiado en mi vida, me abandonó encima de la montaña esperando al Helimer. Otras terribles, como cuando después de regalarme dos entradas para el concierto de Raphael por nuestro aniversario de boda, me dio un plantón como un piano dos horas antes del concierto para irse a una cena con sus colegas. «Eso fue hace dos años, ha prescrito» se justifica. Me dice que debo valorar más todo lo que hace. «Hoy, por ejemplo, he puesto el lavaplatos». Tiene razón. Me siento mal, soy una egoísta, demasiado exigente. Lo abrazo fuerte, acerco mi boca a su oreja y le susurro cariñosamente: «Muy bien, amor mío. Estoy segura de que con esto te convalidan primero de ingeniería industrial». Hoy duermo en el sofá, por simpática.