«Para saber si hace sol llamo al chiringuito»

SOCIEDAD

MARCOS CREO

Gabriel, de la playa de Broña, da el parte a diario: «Sempre lles digo que está bo»

04 ago 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Nada como un buen tropiezo para aprender la lección. A familias de Santiago, Santa Comba o Negreira que hace veinte años planificaban el domingo para ir a la playa, en más de una ocasión se les chafaron las previsiones porque, a pesar de que salían de casa con un sol brillante y un cielo inmensamente azul, al llegar a la costa se encontraban unas nieblas de esas persistentes que impedían ver una gaviota a tres pasos y obligaban a resguardarse del frío envueltos en la toalla. Para evitar que tan nefasta experiencia se repitiese, optaban entonces por pedirle el teléfono al dueño del bar en el que se tomaban las cañas y llamarle antes de salir, para asegurarse de que el día de playa estaba garantizado. Lo curioso es que, dos décadas después, y pese a la generalización de Internet, a la modernización de los servicios meteorológicos y a las aplicaciones móviles que uno se puede descargar para elegir el arenal adecuado atendiendo a las preferencias de cada cual, la llamada sigue siendo uno de lo métodos más socorridos.

Lo sabe Gabriel Amado, propietario del bar Chiringo, en la playa de Broña, en Outes. «Chamaban hai vinte anos e seguen a chamar agora. Eu atendo ao día unhas cinco chamadas de clientes que preguntan como está o tempo». Y eso que, por razones obvias, le cuesta mucho dar un mal parte. «Aínda que estea medio pachucho, eu dígolles que veñan. ¡Home, se chove, non!». Sobre todo si el problema es la niebla, «porque ás veces está cuberto pola mañá pero logo ao mediodía levanta». Admite que le añade algo de picaresca, pero es que sabe que sus clientes no se van a arrepentir de haber cogido el coche y disfrutar de una jornada al lado del mar.

El bar Chiringo es uno de los más antiguos del arenal más socorridos de Serra de Outes, el de Broña. Sobre todo desde que la apertura de la AG-56 lo situó a media hora de la capital de Galicia. «Antes enchíase as fins de semana, pero agora é todos os días, está sempre cheo». Y más este año, con el sol instalado sobre los agradables arenales de la zona.

Pero no ocurre solo en Noia. En realidad, la llamada se repite en toda Galicia. Da igual que el mapa del hombre del tiempo garantice una jornada soleada o que el móvil te ofrezca en directo una imagen de la playa sobre la que se puso el punto de mira. El teléfono sigue sonando en el Chiringo y en los otros muchos bares que a lo largo de la costa trabajan a destajo durante el período estival. Claro, que los que marcan el número son, sobre todo, personas mayores que se resisten a las nuevas tecnologías. Los jóvenes, de paso que buscan el pokemon más escurridizo, consultan el tiempo en su teléfono móvil mientras su padre charla con el dueño del bar de fútbol o de política, que no solo del tiempo vive el hombre.