El cubo de Rubik que se ve con los dedos

El juguete más vendido del mundo lanza ahora una versión para ciegos


a coruña / la voz

El campeón del mundo de cubo de Rubik, Ernesto Fernández Regueira, lleva desde los 8 años practicando con el que se conoce como el juguete más vendido del mundo y ahora logra resolverlo en menos de diez segundos. Pero cuando se trata de la última versión del celebérrimo rompecabezas, con adaptación táctil, no tiene nada que hacer ante dos de sus alumnas. Son Lorena Rodríguez y Ana Varela, dos jóvenes con discapacidad visual grave que han conseguido en cuatro clases con el campeón completar las seis caras del cubo gracias al relieve que distingue cada uno de los colores del juego.

«Cuando conseguí que ellas lo resolviesen, fue algo emocionante», reconoció ayer Fernández Regueira durante la presentación del juguete en la sede de la Fundación ONCE de su ciudad, A Coruña, adonde ha querido llevar la puesta de largo de esta versión, que la organización de ciegos aplaude. «Está muy bien pensado. Felicitamos a Rubik», declaró el delegado de la ONCE en Galicia, Manuel Martínez Pan, quien calificó de «magnífica» la accesibilidad del juego.

El proyecto del nuevo cubo -que tiene una cara lisa y el resto con distintos símbolos en relieve, como aspas y círculos- surgió hace solo unos meses cuando Rubik contactó con Fernández Regueira para desarrollar el nuevo diseño, que en estos momentos está en producción.

El campeón mundial pensó entonces en la ONCE y en su delegado territorial para colaborar en el proyecto, testar y presentar el rompecabezas diseñado por Rubik, que fue enviado al Centro de Investigación, Desarrollo y Aplicación Tiflotécnica (Cidat) de la organización para comprobar su correcta adaptación para ser utilizado por personas ciegas.

Con la bendición del Cidat, llegó el turno de poner a prueba el cubo en las manos de sus potenciales usuarios y ahí fue donde Lorena y Ana demostraron su habilidad e inteligencia. «Fue bastante divertido, aunque pensé que sería súper difícil porque no conocía a nadie, ni conozco, que lo hubiese resuelto», explicó Lorena Rodríguez, quien aprovechó para precisar que el nuevo cubo de Rubik es, en realidad, un juguete para todos, videntes e invidentes, ya que el mecanismo y los colores son iguales al original.

No lo es, cambio, la manera de resolverlo, ya que la versión táctil obliga a invertir más tiempo en localizar las piezas y a comprobar tras cada movimiento que el avance en la resolución de una cara no deshace lo hecho en otra, lo que el vidente comprueba de un vistazo. «Tardamos un poco más en localizar las piezas, pero somos bastante rápidas...», añadió la joven.

La muestra más clara de la destreza que las chicas han adquirido en tan poco tiempo es que entre ellas ya hay piques, según aseguró Fernández Regueira, que ha dedicado quince años a la competición, pero ahora prefiere otras actividades relacionadas con el invento de Erno Rubik, como talleres, exhibiciones y elaboración de mosaicos.

«La acción que más ganas tenía de hacer, más interés, la que más me emocionaba era esta», subrayó este profesional del cubo. Para él, las cuatro clases que a Lorena y a Ana les han permitido resolver el rompecabezas las ponen por encima de la media. Ahora, tras haber recibido otras cuatro lecciones, las jóvenes tardan poco más de tres minutos en colocar todos los bloques en su sitio. «El otro día probamos y me ganaron de largo», tuvo que confesar el campeón mundial.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
35 votos
Comentarios

El cubo de Rubik que se ve con los dedos