Francisco: mil días para revolucionar la Iglesia no llegan para cambiar la curia

Hoy entra en vigor una de sus reformas estrella, el nuevo proceso de nulidad matrimonial


roma / corresponsal

Hoy será un día de celebraciones especiales para el papa Francisco, que abre la Puerta Santa de San Pedro y da inicio así al Jubileo extraordinario de la Misericordia. En este 8 de diciembre, celebración de la Inmaculada Concepción, se cumplen además mil días de la elección de Jorge Bergoglio como papa, el primer pontífice llegado de América o, como a él le gusta decir, «de la periferia del mundo». También se cumplen 50 años del fin del Concilio Vaticano II, que tanto ha cambiado la Iglesia y del que Francisco toma la inspiración de su pontificado.

Cuando aquella tarde del 13 de marzo del 2013 desde el balcón central de la fachada de la basílica de San Pedro un Bergoglio emocionado deseó «buenas noches» a los miles de fieles que llenaban la plaza, algo hizo intuir que un nuevo aire había llegado al Vaticano. La Iglesia de Francisco se basa en la sencillez y en la cercanía a la gente y por eso el lenguaje que usa, muchas veces improvisando en los discursos, es llano y claro, salpicando su italiano con expresiones del español. Discursos en los que no faltan denuncias: Las listas de precios de los sacramentos en las parroquias, la exclusión social, la inmigración, las leyes del mercado, el clima y la destrucción de la naturaleza. Dos son las encíclicas escritas por él: Lumen fidei, publicada el 29 de junio del 2013 en el año de la fe, con un texto iniciado por Benedicto XXI; y Laudatio si, publicada este año y dedicada al medio ambiente.

En las audiencias y durante sus recorridos a bordo del papamóvil, su espontaneidad y el contacto con la gente hacen temblar a los servicios de seguridad vaticana. La misma decisión de no utilizar los apartamentos papales y seguir viviendo en la residencia de Santa Marta, Francisco la justifica diciendo que quiere vivir y estar cerca del resto de sacerdotes.

Pequeños gestos con los que se ha ganado el cariño pero que son solo una parte de la iglesia que Francisco desea y que ya ha empezado a cambiar. Como la creación de una comisión contra la pedofilia y el apoyo a las víctimas, con las que en alguna ocasión se ha reunido. Con la familia como centro, también aquí ha habido cambios, como la reforma del proceso de nulidad matrimonial que entra hoy en vigor y que lo hará gratis y más rápido; la apertura a la comunión de los divorciados que han vuelto a casarse, y la critica sin ambages a la violencia contra las mujeres y los niños.

Fuerte oposición

Pero la revolución de Francisco tiene una fuerte oposición dentro del Vaticano. Una curia acostumbrada al poder y reacia a cambios y a innovaciones y, sobre todo, atraída por el dinero y la vida lujosa, no ha acogido muy bien la idea de sencillez predicada por el papa. Para poner en orden la economía de la Santa Sede y llevar a cabo una gestión transparente, Bergoglio instituyó en el 2013 una comisión de laicos para recoger información sobre la situación de las finanzas vaticanas. La fuga de documentos en las que se basan los libros Via Crucis y Avarizia, de los periodistas Gianluigi Nuzzi y Emiliano Fittipaldi, han mostrado la presión de la Curia para mantener su estatus. Además ha llevado al arresto del sacerdote español Ángel Lucio Vallejo Balda y de la consejera Francesca Chaouqui.

Una de las primeras decisiones tomadas por Francisco, el 13 de abril del 2013 fue la creación de una comisión de cardenales para aconsejarlo y para estudiar un proyecto de reforma de la curia, un grupo que más tarde denominó «consejo de Cardenales». Otra reforma afrontada es la del IOR, acusado de blanquear dinero y que ahora está bajo el control de una comisión que lo está renovando y llevado hacia una gestión transparente.

El número dos del Vaticano declarará como testigo en el juicio por la fuga de documentos

El proceso de Vatileaks 2 por la fuga de documentos reservados del Vaticano no parece arrancar y una vez más el interrogatorio del principal acusado, el sacerdote español Ángel Lucio Vallejo Balda, volvió a ser suspendido. En la sesión de ayer se aceptó la petición de la relaciones públicas Francesca Chaouqui (también acusada) de presentar como testigos a los cardenales Pietro Parolin, secretario de Estado y número dos del Vaticano, y el español Santos Abril y Castelló, presidente de la Comisión del Instituto para las Obras de Religión (IOR).

También fueron admitidos todos los testigos presentados por los defensores de Vallejo Balda y del periodista Gianluigi Nuzzi, mientras que el otro periodista, Emiliano Fittipaldi, no aportará ningún testigo. A lo que se negó el tribunal vaticano fue a la petición del cura español -que continúa detenido en una celda en el Vaticano- de ser sometido a una pericia psicológica, ya que es un examen «no previsto» por las leyes de la Santa Sede.

Chaouqui, que vio rechazada su solicitud de ser declarada «refugiada política» en Italia, volvió a insistir sobre su inocencia ante los periodistas presentes: «No espero nada del pontífice y además no quiero cualquier gesto. Soy inocente y quiero ser declarada como tal. No se da la gracia a los inocentes, sino que se absuelven».

Ante las críticas aparecidas contra la Santa Sede por el sistema judicial y el tribunal que juzga el caso de la fuga de documentos reservados, el director de la oficina de prensa, Federico Lombardi, aseguró que hay todas las garantías para que este sea «un proceso serio» y precisó que el sistema judicial es «propio y autónomo» del italiano, dotado de sus propios órganos judiciales y de su legislación penal.

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