Kalachi: la aldea donde la gente se duerme sin querer

Los habitantes de este pueblo han llegado a creer que estaban malditos. Más de 120 vecinos han pasado por estos ataques de somnolencia, que les hacen dormirse de forma fulminante y permanecer así durante días

El valle del sueño
D.S.
Redacción

Los 680 inquilinos de la aldea kazaja de Kalachi han vivido durante varios años lo más parecido a una película de terror que se recuerda. La epidemia del sueño ha afectado a más de 120 personas y, aunque los primeros casos diagnosticados datan del 2010, el número de afectados no ha hecho más que aumentar desde hace dos años.

Se desconocían las causas de este suceso. Se procedió a analizar las aguas subterráneas, se sospechó sobre la posibilidad de que en la zona se estuviera consumiendo algún tipo de bebida en mal estado... pero lo cierto es que los vecinos de Kalachi siempre miraron con cierta desconfianza a las antiguas minas de uranio de Krasnogorsk, a escasos kilómetros de su pueblo. Y no les faltaba razón, las investigaciones han determinado que los niveles de monóxido de carbono en Kalachi registran un valor 10 veces superior al normal. Pero, he aquí que la alta concentración de este gas no se relaciona directamente con el uranio explotado en esas minas durante el régimen soviético. Sino con la enorme cantidad de madera con la que se estructuró la explotación y los miles de litros de agua que se usaron para llenar la mina una vez que esta echó el cierre. El contacto del agua con la madera produce monóxido de carbono y, el hecho de que el gas lleve tantos años en producción, puede haber provocado que se filtre hasta el aire y llegue al pueblo en grandes cantidades

Tal y como informó el viceprimer ministro Berdybeck Saparbayev, esta versión ya es oficial. «Después de haber efectuado un examen médico a todos los habitantes, hemos recibido la confirmación de los laboratorios, la causa principal es el monóxido de carbono», declaró en rueda de prensa. El aumento en los niveles de este producto y el descenso del oxigeno son los causantes de estos desmayos y de la multitud de efectos secundarios relacionados con esta curiosa enfermedad.

Kalachi llegó a ser conocido como el «agujero somnoliento». El sueño llegaba de repente y sin que nada ni nadie pudiera hacerle frente. «Iba conduciendo mi motocicleta y de repente me quedé dormido», le confesó un kazajo a Eurasianet.org. El hombre comenzó su letargo en agosto y no recobró la consciencia hasta casi un mes después. 

Pero los efectos de esta extraña epidemia no acaban ahí. En muchas ocasiones, después de despertar de su peculiar coma, los vecinos afectados comenzaron a sufrir pérdidas de memoria, desmayos, dolores de cabeza, dificultades para el habla e, incluso, alucinaciones. Tal fue la repercusión de este suceso, que en febrero las autoridades tomaron la decisión de comenzar a evacuar el lugar para que los habitantes de esta villa pudieran desarrollar una vida normal. 63 de las 223 familias del pueblo kazajo fueron reubicadas, según Siberian Times

Esta semana, cinco meses después de que comenzara la evacuación, el Ejecutivo del país ha explicado las causas de la extraña enfermedad que había desatado la locura en el poblado. El ya citado monóxido de carbono parece haber sido el encargado de sumir en el sueño, uno por uno, a gran parte de los vecinos de la aldea de Kalachi. Esa misma donde la gente, durante muchos meses, se dormía sin querer.

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