Los cuatro tipos de borrachera, según la ciencia

Un estudio científico revela que existen cuatro clases de melopea, que no dependen de la cantidad de alcohol ingerida, sino del organismo de cada persona. Y tú, ¿con cuál te sientes más identificado?

S.C.
Redacción

Habrás podido comprobar que no todo el mundo reacciona de forma idéntica tras el consumo de una buena cantidad de bebidas alcohólicas. De hecho, ahora mismo seguramente estás pensando en ese mejor amigo al que le gusta llamar excesivamente la atención en cuanto se bebe un par de copas; o quizás en tu compañera de trabajo a la que las cenas de empresa le hacen ser dulce y simpática con todo el mundo, cuando un lunes cualquiera no te da ni los buenos días; puede que incluso estés recordando a tu tío abuelo del pueblo que cada vez que os juntáis en Nochebuena, abandona la mesa antes de tiempo después de dar un par de gritos. Y claro, si te preguntan por cómo eres tú cuando te dejas llevar y bebes un poco más de la cuenta, dirás que tu comportamiento no cambia en absoluto y que, como mucho, vas con el puntillo.

Pues sí, puede que todo lo que piensas sea cierto. Un estudio publicado en Addiction Research & Theory ha desvelado que existen cuatro tipos de borracheras, los cuales no dependen de la cantidad de alcohol ingerida, sino del organismo de cada persona. Para llevar a cabo su investigación, los científicos contactaron con 374 estudiantes universitarios y, después de ver sus reacciones tras tomar alguna copa de más, relacionaron su comportamiento con personajes de la literatura y la cultura de la música pop. Así, determinaron que las borracheras podían ser de cuatro tipos, relacionándolas directamente con estas personalidades: «borrachera de Ernest Hemingway», «El profesor chiflado y bebido», «borracha Mary Poppins» y «los borrachos tipo Señor Hyde».

La borrachera de Ernest Hemingway

El periodista, galardonado con el premio Pullitzer y Nóbel de Literatura en la década de los 50, tiene el «honor» de darle nombre a uno de los modelos de borrachera según el estudio impulsado por la Universidad de Columbia. Este grupo de ebrios es el más numeroso. Casi la mitad de los estudiantes observados padecen la borrachera de este escritor y periodista norteamericano. En este conjunto se encuentran aquellos afortunados que no presentan grandes cambios en su manera de actuar después de ingerir una buena cantidad de alcohol. Además, en la mayoría de los casos experimentan una sensación de tranquilidad aun mayor que estando serenos.

La borrachera del Profesor Chiflado

Este grupo engloba a aquellos que siendo tímidos, sacan lo mejor de sí cuando beben más; mostrando una segunda personalidad simpática y llena de sonrisas cuando beben un poco más de lo debido. Estos sujetos sacan a relucir un carácter mucho más social, extrovertido y llamativo que de costumbre. En en esta categoría no solo se incluiría aquellos más introvertidos cuando se encuentran sobrios, sino también a los que ya de por sí les gusta ser el centro de atención sin haber probado gota de alcohol. Claro está que, en cuanto comienzan a beber, su ansia por ser el foco de todas las miradas se dispara. Dos de cada diez estudiantes presentaron estos síntomas.

La borrachera de Mary Poppins

Y llegó el momento del amigo compasivo y cariñoso. O quizás amiga... porque la investigación revela que este grupo está compuesto principalmente por mujeres. El 15 % de los bebedores se podrían incluir bajo el paraguas de este personaje mítico de Disney

Los ebrios que encarnan a la niñera de la factoría de dibujos animados se caracterizan por su naturaleza amistosa, caritativa y excesivamente mimosa, que va en aumento a medida que avanza la noche. Estas personas no ven casi afectadas sus capacidades intelectuales cuando se emborrachan y se adentran en un nirvana de felicidad más que evidente en cuanto se beben un par de copas.

La borrachera de Mister Hyde

En este grupo encontramos a aquellas personas que sacan el genio cuando los efectos del alcohol hacen mella sobre ellos. Estos borrachos se vuelven agresivos y, en ocasiones, ven problemas donde no los hay. Sacan a relucir su cara más oculta y violenta en las noches de fiesta. Las disculpas con su grupo de amigos o compañeros de juerga suelen ser la tónica habitual de cualquier mañana de resaca.

Posiblemente existan muchas otras categorías... ¿Quién no tiene un amigo que siempre llora? No obstante, si algo queda claro es que cada borracho es un mundo.

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