Completaron la travesía en 9 horas para dar a conocer la Liga Reumatolóxica Galega
20 jul 2015 . Actualizado a las 00:40 h.Podrían haberse propuesto cualquier desafío ahora que llega el verano. Pero no, a Sergio Manuel Lema Rodríguez y a Marcos Alfeirán Rodríguez parece que no les van los mismos retos que al resto de mortales. Ellos, a lo grande. Por eso, no se les ocurrió mejor idea que coger una gamela de madera, tirarla en la Praia das Lapas (a pie de la Torre de Hércules, en A Coruña), subirse a ella y cubrir las veinte millas (36 kilómetros) que separan A Coruña de Malpica.
«A idea xurdiu hai uns dous meses. Queríamos dar a coñecer a Liga Reumatolóxica Galega e buscábamos algo que fora chamativo», comentó Sergio Lema en una terraza del paseo marítimo de Malpica minutos después de haber completado la travesía. Este informático de 32 años planteó a su amigo Marcos Alfeirán, de su misma edad y marinero de profesión, esta posibilidad. Dicho y hecho. Empezaron a mirar cuadros de mareas y mapas de corrientes para ver cuándo podría ser el mejor día. Y a las nueve de la mañana de ayer comenzaron a darle al remo. «As dúas primeiras horas levámolas ben. Pero o vento cambiou de dirección e veunos de proa e comezamos a sufrir», relató Marcos Alfeirán. El mar se picaba un poco y el viento hacía el resto. Al llegar a Caión casi lo dejan: «Estabamos cansos, chegamos ao porto, comemos unha ensalada de pasta que lavábamos nun táper e decidimos continuar, ata onde chegáramos». El resto de la travesía fue igual de dura. Poco a poco fueron tirando y después de nueve duras horas divisaron Area Maior, en el casco urbano malpicán. Allí les esperaban amigos, familiares, vecinos y algunos incrédulos turistas. Llegaron al arenal y fueron obsequiados con sendos trofeos por su hazaña por parte del Concello, representados por el teniente de alcalde, Miguel Fernández, y el concejal de Deportes, Iago Espasandín.
Ya más relajados, los dos remeros reconocieron en petit comité que se les fue un poco el tema de las manos y que fue «unha tolería». Entre risas, Sergio y Marcos dijeron que no volverán a repetir la experiencia. Pero detrás de esa afirmación tan categórica esconden algo más y no sería de extrañar que otro día sorprendieran con otra loca iniciativa. Al final, ambos remeros se fueron a una terraza del paseo marítimo malpicán a tomarse un más que merecido refrigerio. Qué mejor broche para dar a conocer y publicitar la Liga Reumatolóxica Galega.