Todas quieren a Tom

Ni Nueva York ni Londres. El epicentro de la moda estuvo en Los Ángeles, con el desfile, repleto de estrellas, de Tom Ford


redacción / la voz

¿Qué diseñador tiene en su front row a Scarlett Johansson , Julianne Moore, Gwyneth Paltrow, Amy Adams, Reese Witherspoon, Anjelica Huston, Sofia Vergara; a las estrellas ascendentes Elisabeth Olsen, Amber Valletta, Olivia Munn; a las cantantes Fergie y Jennifer Lopez, pero además a Beyoncé, Rita Ora y Miley Cyrus; y a las modelos Naomi Campbell, Liberty Ross y Rosie Huntington-Whiteley? Solo uno: Tom Ford.

El texano decidió cambiar Londres -donde suele presentar su colección, pero que este año le había asignado el día siguiente a los Oscar- por California, donde tiene clientas y negocios, ya que además de diseñador es productor y director de cine. Fue su particular homenaje a Hollywood, y Hollywood respondió. Todo el glamur de las invitadas no hacía más que brillar en la sobriedad del diseño de la pasarela, en negro y con las iniciales TF como protagonistas. Ellas, las compradoras, vestidas por TF para una alfombra roja más que para un desfile. El dress code podría haber sido minivestido dorado o traje de material elegante -encaje, lentejuelas, terciopelo- y hechura atrevida.

Una vez comenzaron las modelos a desfilar, los excesos contenidos del arquitecto se dejaron ver: animal print, vaqueros, mucho abrigo de piel, transparencias, flecos, encajes y vestidos escultóricos fueron pasando bajo una suave lluvia de pétalos rosas; la elegancia del que fuera cabeza pensante de YSL con el gusto por el brillo hollywoodiense.

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