Un bar Antonio mejor que el del anuncio

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Bar Antonio

Esta Navidad, llamarse Antonio, tener un bar con tu nombre y vender lotería es estar condenado al vacile...

14 dic 2014 . Actualizado a las 12:50 h.

Esta Navidad, llamarse Antonio, tener un bar con tu nombre y vender lotería es estar condenado al vacile. «Buff. La gente lo comenta mucho y hacen bromas. Algo más se vende», asegura Antonio Martín Moreira, propietario del Bar Antonio de la calle Pino de Vigo, al lado de la iglesia de Fátima. Un establecimiento de siempre, de más de 50 años, que ya regentaron su abuela Amelia y su padre, también Antonio. Guarda en varios sobres décimos del gordo y boletos de otros sorteos como la primitiva o euromillones en los que tiene apuntados el nombre de los clientes. «Una porrada, quince o veinte. Esos sobres son sagrados. Aunque no paguen antes del 22 de diciembre, o del sorteo que sea, da igual, es de ellos», destaca. Es la versión gallega de Antonio, el del anuncio. «Más o menos. Si tocase sacaría un par de décimos de los míos, que tengo bastantes, y los repartiría con gente necesitada del barrio que no puede ni gastarse 20 euros. Esa es mi idea, y soy de ideas fijas», reflexiona mientras los clientes apuran sus consumiciones en este local-despacho de loterías. Es decir, que este Antonio, el de verdad, no el de la ficción, el del bar Antonio de Vigo, todavía es mejor tipo que el del anuncio. «Cóbrame el café», dice el cliente. «No es nada, y toma 400.000 euros», responde el bueno de Antonio. Por cierto, no quiere que publique el número que juegan «porque sino se agota enseguida».

Con Cari Lapique

El miércoles acudí a una animada presentación en el hotel Finisterre de A Coruña. Creo que es el cóctel con más vigilantes de seguridad por asistente que recuerdo. La razón es que la joyería Suárez expuso sus últimas creaciones, collares de perlas, solitarios de diamantes, o brazaletes de oro, en el mismo espacio donde los camareros no dejaron de pasar bandejas y bandejas con extraordinarias preparaciones. Aunque hay piezas de precios asequibles hay otras para las que se necesitaría algo más que un pellizco el 22 de diciembre. La estrella de la velada fue Cari Lapique, madrina y embajadora de esta firma fundada en 1943 por Emiliano Suárez. Su nieto, también Emiliano, se desplazó a Galicia con motivo de la inauguración en la planta baja de El Corte Inglés de su nuevo concepto de tienda-boutique, que dirige en A Coruña Ana Argiz. Por la mañana fue la presentación a los medios en el centro comercial y por la noche la antedicha fiesta. «Encantada de saludarte. Voy todos los años a Marbella pero nunca coincidí contigo», le dice una señora a Cari mientras le estampa un par de besos. «La gente es muy cariñosa y te dice todo lo que quieres oír. Es una maravilla, aunque no tuve tiempo ni de darme una vuelta por A Coruña. Ahora, con la tienda de Suárez, ya tengo excusa para volver», me comenta este rostro habitual de las revistas del corazón y de moda que derrochó simpatía y sonrisas rodeada de joyas y admiradoras. Sí, las mujeres fueron mayoría en este cóctel prenavideño.

Tapas de conserva

Les contaba hace unas semanas que el casco vello de Vigo ha ido mejorando mucho en los últimos tiempos gracias a interesantes apuestas hosteleras. Pasó de ser una zona inhóspita a un lugar de tapeo tranquilo. Unos amigos me llevaron a un establecimiento de precioso nombre, La ventana indiscreta, en el que sus jóvenes responsables apostaron por una carta moderna sin pasarse que, a tenor del abarrote, está teniendo éxito. No faltan las minihamburguesas, que están en todos lados. Incluso en el cóctel que antes les contaba de la joyería Suárez también las sirvieron. Son riquísimas, y la gente se lanza, pero corremos el riesgo de acabar tan saturados de ellas como del anuncio de Navidad, que empezó emocionando y ahora ya no hay quien lo aguante. Y otro local que me sorprendió fue Artemar, en la viguesa calle Gamboa. La firma de conservas artesanas ya cuenta desde el pasado año con otro espacio similar en Cangas y hace dos semanas inauguró este segundo local. «Somos muy pequeñitos y vamos poco a poco porque nos autofinanciamos. Como venía mucha gente de Vigo decidimos abrir enfrente. Por el momento no pensamos en más aperturas. Trabajamos principalmente el alga y el ahumado», me comenta Tito Llana, que junto con Lucía Rodríguez están al frente de este cuidado proyecto de conservas y tapas de conserva. La cantidad de posibilidades que ofrecen nuestras latas. Ahora que lo pienso no compré lotería en ninguno de estos bares. Anda que como toque...