El Congo controla su séptimo brote de ébola, que deja 49 muertos

Es la cepa «clásica» del virus descubierto en 1976 en la misma zona remota africana

Rudimentario control de la enfermedad vírica mortal en la frontera de Mali con Guinea.
Rudimentario control de la enfermedad vírica mortal en la frontera de Mali con Guinea.

redacción / la voz

Tras 42 días sin nuevos casos de ébola, la Organización Mundial de la Salud y la República Democrática del Congo han declarado al país libre de la epidemia declarada el 24 de agosto pasado. El brote de Boende, en la provincia de Ecuador, registró 66 casos confirmados o sospechosos, y 49 muertos. Se trata del virus «clásico» de la enfermedad, sin relación con el que asola África Occidental, donde ya fallecieron 5.000 personas.

La campaña médica para controlar el virus incluyó un rastreo pueblo a pueblo, la desinfección de viviendas y funerales bajo condiciones de seguridad, además de apoyo aéreo, alimentario y logístico. Unicef envió toneladas de equipo médico y de higiene, y Médicos sin Fronteras ha traspasado ya a las autoridades sanitarias locales un centro de tratamiento. La experiencia adquirida por sanitarios congoleños en los seis brotes anteriores de ébola, desde que en 1976 se descubriera en la misma región remota el virus, dio sus frutos.

Entonces ya se puso de manifiesto la importancia del cambio de hábitos para detener la enfermedad, pues era común la transmisión hospitalaria a través de agujas y jeringas contaminadas, o de persona a persona al tocar a pacientes muertos. También el sida se originó a principios del siglo XX en la capital, Kinshasa, propagándose a través del comercio de marfil y de carne de animales de la selva. El sida se expandió allí a partir de 1960 en las ciudades coloniales europeas en el Congo, con la promiscuidad sexual y la prostitución.

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