Hora punta en As Catedrais

SOCIEDAD

Honda preocupación en Ribadeo por la saturación turística del arenal

07 ago 2014 . Actualizado a las 13:06 h.

Siete y media de la tarde. El mar, avezado amante, culmina su retirada y finaliza el parsimonioso ritual que repite a diario: desnudar la playa de As Catedrais, en Ribadeo. Al fondo se intuyen sus arcos de más de treinta metros -los arbotantes que justifican su nombre-, cuevas, túneles... Bajamar, una soleada tarde de agosto: hora punta en As Catedrais. Centenares de personas se agolpan haciendo cola en el angosto acceso. Al final del día habrán pasado miles. Se escuchan diferentes idiomas.

«Vai morrer de éxito». El alcalde, el nacionalista Fernando Suárez, no se cansa de repetirlo, con más vehemencia en los últimos tiempos, clamando por una ordenación que no llega. La Xunta respondió contratando hace unos días a varios guías e instalando paneles informativos, en tanto redacta un plan que pretende tener listo antes del próximo verano. Una nadería, a juicio del Concello, que reclama que el espacio se declare ya parque natural.

As Catedrais es un icono turístico de Galicia, reconocida en todo el mundo como una maravilla de la naturaleza y con más de medio millón de visitantes al año... pero sin apenas aparcamiento. A medio kilómetro está el prado que alquiló y habilitó el Concello para estacionar. El caos de tráfico es, a menudo, el precio que hay que pagar por ver As Catedrais. Porque en la playa casi todo es gratis. Todo, excepto el uso de los aseos. El Concello, harto de gastar en socorristas, mantenimiento e informadores, implantó este verano una ecotasa de 50 céntimos por usarlos: «Cada día pasa unha media de 650 persoas», dice uno de los encargados, y añade: «Ninguén protesta, só os españois fan algún comentario... temos esa manía».

«¿Canta xente pode soportar a praia? Hai que protexela, porque a sensación de agobio pode tirar ao turismo para atrás. Non hai control. Xa hai quen escrebe o seu nome nos cantís. E iso é intolerable», afirma el alcalde.