Aventura que la epidemia podría controlarse en la década de los 30 ante la espectacular reducción en el número de muertes y de nuevos infectados
17 jul 2014 . Actualizado a las 07:05 h.Onusida ya ve un resquicio de luz, una esperanza para poder ganar la batalla al sida. El organismo de la ONU recurrió ayer a un contenido optimismo en la presentación del estudio anual sobre la enfermedad, aunque en el primer capítulo se deja llevar por el júbilo sin cortapisas al titularlo como El principio del fin de la epidemia de sida. Los datos en bruto sustentan esta confianza: los 2,1 millones de personas infectadas por el VIH en el 2013 suponen una reducción de un 38 % con respecto al 2001; el número de muertes por la patología, 1,5 millones de personas, disminuyó en un 35 % en relación al 2005, lo que supone que casi se han salvado un millón de vidas, mientras que el acceso de la población de riesgo a la terapia con antirretrovirales se incrementó en un 77 % desde el 2009, para pasar de 5,2 millones de beneficiarios a 12,9 millones el pasado año. En África, el continente más castigado por el virus, el 80 % de los afectados tiene acceso al tratamiento.
«Terminar con la epidemia del sida es posible», dijo ayer el director de Onusida, Michel Sibidé, que incluso se atrevió a vaticinar que si se intensifica la lucha contra la enfermedad podría ser posible controlarla en el 2030. Advierte, sin embargo, que para lograr el reto es necesario un mayor esfuerzo internacional, ya que «al ritmo actual no se puede poner fin a la epidemia».
Son las sombras que también recoge el informe. Los subrayados en negro que indican que 35 millones de personas siguen conviviendo con la enfermedad en el planeta -78 desde el principio de la epidemia, que se ha cobrado 39 millones de muertos- y que cerca de la mitad de los seropositivos desconocen que lo son, por lo que tampoco pueden tener acceso a tratamiento. En un porcentaje global, solo el 37 % de los afectados recibe medicación específica. La situación aún es peor en los niños, ya que solo el 24 % están tratados.
La lista negra
También existe una lista negra de 15 países, entre los que junto a los africanos y otros asiáticos se encuentran Estados Unidos, Rusia y Brasil, que concentran el 76 % de las nuevas infecciones y el 74 % de las muertes ocurridas en el 2014.
La lucha contra la pandemia tiene otros puntos flacos que no alientan precisamente la esperanza. El 18 % de las nuevas infecciones, más de 380.000 casos, se han producido en adolescentes y mujeres jóvenes, de lo que se deduce que se ha bajado la guardia en la concienciación contra la enfermedad. Los consumidores de drogas por vía intravenosa representan el 30 % de los nuevos contagios, lo que indica que también queda mucho por hacer en este colectivo.
Pero lo más grave quizás es lo que ocurre con los homosexuales, también en España. El número de contagios con el virus del VIH entre hombres que mantienen relaciones sexuales con otros está creciendo en todo el mundo, una tendencia que ha hecho sonar la voz de alarma.
«Hay una tendencia global que es el crecimiento de la epidemia entre los gays. Está ocurriendo en todas las regiones sin excepción alguna», constata en declaraciones a Efe Luiz Loures, director ejecutivo adjunto de Onusida.
Las razones para que esto ocurra son varias e interrelacionadas entre sí. Por un lado, el exceso de confianza, que lleva a relajar la protección «porque la nueva generación no ha vivido la epidemia de los años ochenta». Por otro, existe y funciona el tratamiento con antirretrovirales y, por lo tanto, no se percibe el miedo a la muerte tras el contagio.