¡Cuidado!, no debemos caer en un falso optimismo

J. D. Pedreira Andrade

SOCIEDAD

17 jul 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Un año más el informe de Onusida nos inclina hacia un cierto optimismo, ya que constata que disminuyen los casos de nuevas infecciones por VIH en el mundo, así como la mortalidad por la enfermedad.

Ello se debe a múltiples factores, entre los que destacan la más intensa puesta en marcha de las medidas de prevención; la lucha por el diagnóstico precoz de la infección, aunque es posible que la mitad de los seropositivos a nivel mundial no conozca que lo son, y, sobre todo, la más extensa aplicación de la terapéutica antirretroviral, que llega al 35-37 % de la población y que evita en gran parte el riesgo de contagio. Sin embargo, considero que estos datos nos pueden inducir a un falso optimismo. La epidemia no está, ni mucho menos, controlada y se mantiene, sobre todo, en un grupo de quince países, no solo los africanos, sino también en Estados Unidos y Rusia, entre otros, que incluyen el 73 % de los casos mundiales.

En nuestro entorno también seguimos con notables problemas para el control de la epidemia. España es el tercer país del mundo desarrollado en número de infecciones. El porcentaje de disminución anual de la enfermedad es muy escaso y sigue aumentando en determinados colectivos, sobre todo en jóvenes homosexuales. Estos incluyen entre el 50 % y el 60 % de las nuevas infecciones. Diversas entidades científicas de nuestro medio recomiendan realizar de forma firme el test del VIH cada tres meses entre los miembros de la comunidad gay, mientras que el Ministerio de Sanidad, ante este problema, ha iniciado en fechas recientes una campaña de información y prevención para este colectivo. Insisto, es evidente que la epidemia no está controlada.

No hay duda de que ha disminuido la mortalidad, de que hemos avanzado notablemente, pero no por ello debemos bajar la guardia ni caer en un falso optimismo. Por desgracia, opino que las palabras del director de Onusida, Michel Sidibé, en el sentido de que terminar con la epidemia del sida es posible, están aún muy lejanas.

La lucha para la disminución contra las nuevas infecciones depende de todos, de las asociaciones de lucha contra el sida, de los ministerios de sanidad y, sin duda, de los propios ciudadanos.

J. D. Pedreira Andrade es coordinador de la unidad de VIH y Hepatitis del CHUAC