Cómo explicar un concepto recurriendo a un objeto cotidiano

Elisa Álvarez González
E. Álvarez SANTIAGO / LA VOZ

SOCIEDAD

Toca hablar de transformadores: «¿Dónde tenéis uno? En el cargador del móvil»

28 abr 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Instituto de Cacheiras (Teo), 11.35 horas, clase de Tecnoloxías. Aula de veinte alumnos de tercero de secundaria. El primer dato llamativo para alguien que dejó la secundaria hace 18 años y oye hablar de la conflictividad y la dificultad de dar clase es que aquí los alumnos son respetuosos. Hay mucha cordialidad. Se pregunta sin tapujos, se responde en tono sereno. No hay gritos. Un par de ellos tienen menos interés, pero nadie incordia. Hay quien hasta insiste en ponerse las pilas. ¿Hay cuestionarios? ¿Están los apuntes en el aula virtual? La clase va del transporte de la energía. En concreto, ¿qué es un transformador? Lo que a la periodista le suena a física cuántica a los alumnos parece entrarles, pese a las dudas y a las equivocaciones a la hora de hacer los ejercicios.

El método para dar clase es clásico. Es decir, Juan, el profesor, explica, pero ayudado por las nuevas tecnologías. El libro deja paso a la presentación digital de los apuntes. De hecho, insisten en que no tomen nota porque todo está en el aula virtual. También tienen cuestionarios para ir practicando, y casi todo, salvo ejercicios resueltos, puede llevarse a los exámenes. «Al final todo lo van a tener en Internet, así que lo que importa es que razonen y manejen la información, que entiendan y que sepan buscarla», dice Juan.

Lo cierto es que para hacer entender qué es un transformador, cómo funciona o averiguar la potencia que suministra en un problema hay que hincar los codos, no queda otra. «¿Dónde tenemos un transformador en la mano todos los días?», dice Juan. «En las luces», responden al vuelo. Pues no. En el cargador del móvil, aclara el profesor.

Los últimos minutos de la clase son para ir haciendo entre todos varios ejercicios en relación a lo explicado minutos antes. Martín responde a una de las cuestiones. Despejan uno de los miembros de la ecuación, lo que está multiplicando pasa a dividir... «Sabéis que todos los días necesitamos matemáticas y lenguaje para esta materia», insiste Juan. En resumen, pese a las nuevas tecnologías y a los esfuerzos por suavizar y llevar a la práctica los conceptos, en la etapa de secundaria no es posible adquirir conocimientos sin el esfuerzo del alumno.