La respuesta vino ayer con el último barómetro del CIS. El 82 % de las madres españolas cuidan a sus hijos e hijas. No es una sorpresa. Todas las encuestas repiten una y otra vez que los trabajos de cuidados de la infancia y de las personas dependientes son realizados por mujeres. ¿Hay que recordar que ese trabajo no es remunerado? ¿Hay que recordar también que una gran parte de las mujeres que se ocupan de la infancia lo compatibilizan con trabajos en el mercado laboral, casi siempre en peores condiciones salariales que sus maridos? Las tareas de cuidados son responsabilidades de las mujeres en todo el mundo, salvo en algunos hogares en los que los varones concilian su trabajo en el mercado laboral y en el hogar. Y eso son muchas horas de trabajo, que hay que restarlas al descanso, a la cualificación profesional, a la formación cultural o a la participación en la vida comunitaria. Sin embargo, algunas preguntas quedan en el aire: ¿Qué está pasando en nuestra sociedad para que el discurso de la igualdad de género no haya calado en la mayoría de los varones? ¿Qué hace posible que lo privado-doméstico se siga considerando hoy como un espacio no político cuando en realidad ahí reside uno de los nudos de la desigualdad? Es necesario diseñar y aplicar políticas públicas de igualdad de género en el marco del estado de bienestar. Pero no es suficiente: hay que hacer de la desigualdad de género y de la violencia contra las mujeres una política de Estado.
Rosa Cobo Bedía es Directora del Centro de Estudios de Xénero e Feministas de la UDC.