Afirman que el libro de texto aún es sexista

Alfonso Andrade Lago
alfonso andrade REDACCIÓN / LA VOZ

SANTIAGO CIUDAD

Los manuales «deben desaparecer en el futuro», dice el profesor Jaume Martínez

23 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Rosalía de Castro era «hija de madre soltera». Es el primer y sorprendente dato que aporta sobre la escritora gallega un libro de Lengua de 4.º de ESO vigente este curso, mientras otros textos asocian las profesiones de los hombres a los jueces y las de las mujeres, a las costureras.

El sexismo sigue siendo uno de los principales problemas de los libros de texto en España, según lo expuesto ayer en Santiago por ponentes del Seminario-Obradoiro de Avaliación de Materiais Didácticos organizado por Nova Escola Galega en la Facultade de Ciencias da Educación da USC.

El libro de texto no salió bien parado. Por encima de errores puntuales, los expertos advierten de «escasa vinculación á realidade do alumnado e importantes omisións, coma o paro, que non existe, a diversidade ou a inmigración», en palabras de Jesús Rodríguez, profesor de Didáctica e Organización Escolar en la USC y vicepresidente de la Asociación Internacional de Investigadores de Libros de Texto (Iartem). Rodríguez alude a un trabajo del Instituto Andaluz de la Mujer, que analizó casi cinco mil páginas de manuales en los que aparecían 250 féminas y 2.500 varones.

Un saber prefabricado

Jaume Martínez, profesor en la Universitat de Valencia e investigador de material académico, manifiesta sin rodeos que «el libro de texto debería desaparecer en el futuro y, de hecho, ya lo está haciendo en muchos colegios». Se pregunta además qué maestro hay detrás de su redacción, porque ofrece «un saber prefabricado en un formato que dificulta la capacidad de creación y el juicio crítico del profesor en el aula». Martínez lamenta además las «realidades silenciadas, como el modelo familiar actual». Tanto Rodríguez como Martínez reclaman una educación por proyectos que proporcione «alternativas» al manual. José Moyano, responsable de la Asociación Nacional de Editores de Libros y material de Enseñanza (Anele), consultado por La Voz de Galicia, ve infundadas las críticas, afirma que Anele no tiene «denuncias por sexismo» pese a editar «50 millones de ejemplares cada año» y centra el debate en «el material didáctico» editado al margen del propio libro, «con un proyecto multidisciplinar al servicio del profesor». Respecto a las realidades escondidas, afirma que «un recurso no tiene por qué contemplar todas las situaciones» y que es el maestro el que «puede introducir todos esos complementos en clase».