Las otras víctimas del esquí

maría piñeiro REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

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Famosos de todo el mundo disfrutan de la nieve, un deporte que tiene ciertos riesgos, incluso entre quienes se consideran expertos

05 ene 2014 . Actualizado a las 11:08 h.

El esquí es un deporte de cierto riesgo, aun entre quienes llevan años practicándolo. Tras el suceso protagonizado por el piloto Michael Schumacher, un repaso a los famosos que sufrieron accidentes en la nieve demuestra que nadie está libre de peligro sobre los esquíes.

En España hay un nombre estrechamente vinculado a los accidentes de esquí: Alfonso de Borbón y Dampierre, duque de Cádiz. El que podía haber sido rey de España -si su padre, sordo de nacimiento, no hubiese renunciado a sus derechos- falleció el 30 de enero de 1989 en Beaver Creek, Colorado (Estados Unidos). Murió decapitado por un cable de cuatro milímetros de grosor en una pista que estaba inspeccionando junto a Toni Sailer, amigo suyo y miembro de la organización de los Campeonatos del Mundo de Esquí que se celebraban en el lugar. Ambos bajaban por la pista, cerrada al público, y Sailer se paró al ver un cable demasiado bajo, pero Alfonso no se dio cuenta y el hilo metálico le segó la arteria carótida.

Los otros accidentes vinculados al esquí que más se recuerdan en España también está vinculado a la realeza, pero resultaron infinitamente menos graves, aunque afectaron al mismísimo rey de España. El primero ocurrió en 1983: una caída en una pista de Gstaad le supuso una fisura en la pelvis.

Aunque se intentó tapar el asunto, lo cierto es que había poca nieve en la estación suiza y era precario esquiar. Un extrabajador del lugar se preguntaba «cómo el profesor de esquí que acompañó al rey le permitió esquiar». Según Jaime Peñafiel, lo que ocurrió fue un resbalón en el hielo al salir de la cabaña donde se alojaba la familia real.

Al margen de dónde fuese, don Juan Carlos fue llevado a Ginebra tras el golpe y, de ahí, en avión medicalizado a España, donde fue recibido por el jefe de su casa, Sabino Fernández Campo, quien, según Peñafiel, le dijo al monarca: «¡Un rey solo vuelve así de una guerra!».

El suceso le tuvo un mes en cama y mucho tiempo con muletas y corsé pélvico. Dos años más tarde tuvo que ser operado otra vez por una inflamación muscular.

Además de ese resbalón, el rey también se lesionó en Gstaad en 1985, y en Baqueira Beret en 1991. En esa ocasión tuvo que ser operado del menisco la víspera de Nochevieja, que pasó en el hospital Puerta de Hierro de Madrid. Él mismo, eran otros tiempos, lo contó en la cadena de radio Onda Cero: «En algún lado hay que pasarla [la Nochevieja] y el buen humor no hay que perderlo nunca. Supongo que vendrá la familia, aunque espero que no a cargarme mucho, porque estoy cansado después de la operación».