Demasiado gordo para viajar

londres / afp

SOCIEDAD

Un francés de 22 años y 230 kilos consigue volver de Estados Unidos tras ser vetado en un avión y un barco, pero le impiden coger el tren

20 nov 2013 . Actualizado a las 09:15 h.

El francés Kevin Chenais, de 22 años, que estuvo esperando un mes para volver de Estados Unidos porque British Airways no le dejó volar por su peso, llegó finalmente ayer a Londres pero no pudo viajar en tren a Francia. El muchacho, que pesa 230 kilos, sufre una enfermedad hormonal de la que es tratado en Estados Unidos, adonde había viajado con la aerolínea británica, que a la hora del regreso le dijo que no podía embarcar.

Quiso volver en el transatlántico Queen Mary, pero también lo rechazaron por «razones de seguridad médica». Finalmente, llegó a Londres en un avión de Virgin Atlantic, la compañía de Richard Branson, que le trajo gratis a él, a su madre y a su padre.

Representantes consulares franceses le esperaban para ayudarle a continuar viaje hasta su casa -vive en Ferney Voltaire, cerca de la frontera con Suiza-, pero tampoco pudo tomar los trenes Eurostar, que unen Gran Bretaña y Francia por el tunel del canal de la Mancha. «Se presentó en la estación, pero no pudo viajar, tiene que ver con nuestras reglas de evacuación en el túnel», dijo un portavoz de Eurostar.

En el tren hay plazas para personas con movilidad reducida, que son acompañadas por personal y, en caso de emergencia, ayudadas a salir. «Su peso hace que no podamos tomarlo, no podríamos llevarlo y evacuarlo», dijo el portavoz, y precisó que estaban buscando una solución -citó la posibilidad del ferry o el taxi-. El muchacho y su familia quedaron ayer alojados en el hotel de la estación londinense de Saint Pancrass.

Kevin Chenais se mueve en una silla de ruedas motorizada y casi siempre necesita oxígeno y supervisión médica. «El vuelo ha sido duro -declaró ayer a su llegada a Heathrow-. El barco estaba previsto, pero renunciaron sin ni siquiera verme o probar. Estoy enfurecido porque British Airways se negó a traerme». La aerolínea, que había trasladado a la familia en mayo del 2012, aseguró que había «tratado de encontrar una solución».

«El aeropuerto [Kennedy, de Nueva York] fue muy duro porque tuve que caminar mucho. En fin, mucho, para mí, son 10 metros», narró el afectado pasajero. «No he parado de llorar durante el vuelo», confesó tras pasar casi un mes varado entre Chicago y Nueva York. «Es un caso de discriminación», denunció su padre, René.

Chenais es paciente desde hace años de la Clínica Mayo, cuyo centro principal se encuentra en Rochester (Minnesota). Según René, los problemas de salud de su hijo comenzaron cuando tenía seis meses, con lo cual no ha podido llevar una vida normal. «Kevin siempre se ha sentido un poco solo en la vida», lamentó su progenitor.