En el empleo no todo vale

I. Bermúdez de Castro A DOS BANDAS

SOCIEDAD

Lo primero que habría que hacer para conciliar la vida personal y profesional es cargarnos buena parte de la reforma laboral. Con esta normativa, paradigma de retroceso en los derechos de los trabajadores, conciliar familia y trabajo es harto difícil. Por mucho que prestigiosos expertos busquen la piedra filosofal que aporte la solución a este problema, siempre se van a encontrar con el dique de contención que supone la infinita flexibilidad aportada por el legislador al empresario, el cual en esta problemática es el que corta el bacalao. Esta reforma ha sido elaborada exclusivamente pensando en ellos. El Gobierno de Rajoy les ha dado amplios poderes para que conciliar trabajo y vida familiar solo sea un sueño, y los sueños, parafraseando a Calderón, sueños son. ¿Qué nos queda? Aparte de los sempiternos ajos y de la insípida agua, apelar a la sensibilidad de los comisionados por el Congreso de los Diputados, para que hagan llegar al legislador soluciones, que haberlas haylas, para que cientos de miles de compatriotas puedan convivir con los suyos. Lo de la familia es un lujo que hoy por hoy solo se pueden permitir algunos privilegiados, y eso, coincidirán conmigo, no está del todo bien.