EE. UU. reconoce que existe el Área 51

Según documentos desclasificados, el lugar se dedicaba a probar importantes programas de vigilancia durante la Guerra Fría


nueva york / corresponsal

Después de todo, la misteriosa Área 51 del desierto de Nevada, sí existe, según documentos que la CIA acaba de desclasificar. Pero aunque reconoce su existencia, la publicación de esos documentos secretos supone un varapalo a las teorías conspirativas o las hipótesis sobre la existencia de visitas extraterrestres. Y es que, como la mayoría de los estudiosos habían afirmado siempre, el Área 51 es, acaba de reconocer Washington, el lugar donde el Gobierno norteamericano probó, a partir de los años 1955 y 1961 respectivamente, los programas de vigilancia U-2 y Oxcart, los más importantes desarrollados durante la Guerra Fría. Y de ahí que, hasta ahora, todo lo que sucedía en esa Área 51 fuera clasificado como «alto secreto».

El Área 51, y todas las teorías estrambóticas relacionadas con ellas, se puso de moda a partir de lo que se conoce como el incidente Roswell, la rocambolesca historia inventada por algunos aficionados a los ovnis que aseguraba que en ese lugar de Nuevo México se había hecho la autopsia a varios extraterrestres. Según los que defienden esta historia, las pruebas de esas autopsias y de la visita de los seres de otros mundos se habrían guardado, precisamente, en el Área 51. Una zona que también ha estado siempre asociada al avistamiento de ovnis. Tanto que la vía que conduce a ella se conoce popularmente como «la carretera de los ovnis».

Pero una lectura de los documentos que se acaban de desclasificar termina con todo el misterio. La inmensa mayoría de los objetos volantes no identificados en esa zona eran en realidad un avión de vigilancia, el U-2. El ejército y el Gobierno estadounidenses siempre lo supieron, claro, pero mantener el secreto sobre las naves y las armas que se probaban en el Área 51 era fundamental para su desarrollo. Así que las teorías extraterrestres ayudaron a que se mantuviera.

Aviones espías, no platillos

La actual desclasificación se debe a que un investigador estadounidense de esos programas de vigilancia de la Guerra Fría, Jeffrey Richelson, había pedido reiteradamente al Gobierno de su país información sobre ellos. Y por fin la ha obtenido. No solo eso, Richelson está convencido, según ha declarado en varias entrevistas, que esto es solo el principio y que la CIA continuará desclasificando material relacionado con esa base.

Lo que desvelan hasta ahora los documentos hechos públicos es la existencia de la base militar en una zona del desierto de Nevada a unos 170 kilómetros al norte de Las Vegas, y que en aquel lugar se pusieron en marcha los citados programas de vigilancia. Los documentos incorporan un plano detallado del Área 51 y las explicaciones sobre las razones técnicas y meteorológicas que llevaron a confundir los aviones de vigilancia en pruebas con platillos volantes.

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