El papa pide cuidar la obra de Dios

J. A. ROMA / ENVIADO ESPECIAL

SOCIEDAD

Francisco se dirige al altar desde la basílica de San Pedro, pasando entre los cardenales y las autoridades internacionales.
Francisco se dirige al altar desde la basílica de San Pedro, pasando entre los cardenales y las autoridades internacionales. ALBERTO PIZZOLI < / span>AFP< / span>

Exhorta a preocuparse especialmente por ancianos y niños y por el medio ambiente

20 mar 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

La era del papa Francisco ha comenzado. El primer pontífice latinoamericano quiso inaugurarla con un alegato en defensa de la creación de Dios. A partir de la figura de San José, cuya festividad se celebraba ayer -y por lo que recordó en primer lugar a Benedicto XVI, de nombre Joseph- exhortó a custodiar «la belleza de la creación, como se nos dice en el libro del Génesis y como nos muestra san Francisco de Asís: es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos».

Con el estilo sencillo y directo del que ha hecho gala desde el día de la fumata blanca, Francisco instó a «preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón». Su mensaje lo dirigió en primer lugar «a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: seamos custodios de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente».

A la solemne Misa de Inicio del Ministerio Petrino del Obispo Roma asistieron unas 50.000 personas en la plaza de San Pedro y otras tantas en las calles adyacentes. Muchas menos que las que presenciaron el ángelus el pasado domingo. El que ayer fuera día laborable en la capital italiana y la pesada seguridad vaticana sin duda influyeron en que hubiera una menor afluencia de público.

El oficio resultó menos aparatoso de lo que cabía esperar. Tal y como había anunciado la Santa Sede, no superó las dos horas y la música lo hizo llevadero. Fue contemplado por seis reyes, tres príncipes herederos, 31 jefes de Estado, 11 jefes de Gobierno, más de 1.200 sacerdotes o seminaristas y 250 obispos católicos, además de por el patriarca ortodoxo de Constantinopla por primera vez en mil años, desde el cisma.

Durante la ceremonia tuvieron lugar los ritos de imposición del palio, obediencia y entrega del anillo del Pescador. Este último procede del molde de un anillo fabricado por el artista Enrico Manfrini para Pablo VI. No se llegó a fundir nunca en metal, y el molde de cera pasó a manos de Ettore Malnati, quien hizo fabricar un anillo de plata dorada.