Una fábrica de finales felices

lorena franco bouza SANTIAGO / LA VOZ

SOCIEDAD

XOÁN A. SOLER

Desde que Proxecto Home llegó a la comunidad gallega hace más de 22 años, ha conseguido reinsertar en la sociedad al 92 % de los usuarios

01 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

En la vida, como en el cine, suele pasar que los últimos minutos de la película condicionan la opinión sobre la misma, si ha sido buena o mala. Y en ese final tiene mucho que ver la consistencia del guion, que ha de estar bien pensado y estructurado y perfectamente hilvanado desde principio a fin. Su creador no ha de perder de vista en ningún momento el porqué y para qué de cada escena, justificando cada toma, los tiempos y su duración. Si se aplica esa receta correcta, lo que parecía una historia más acaba por convertirse en una obra maestra.

Eso es Proxecto Home, una fábrica de finales felices. Y sus más de 1.200 voluntarios son los guionistas encargados de encaminar las intrincadas historias de los drogodependientes que llegan a sus instalaciones para convertirlas en esas películas con desenlaces bien rematados. Lo avalan sus cifras. Sus 22 años de trabajo en Galicia constatan más de 30.000 usuarios, 46.000 beneficiarios directos y más de 5.000 colaboradores entre empresas, instituciones y particulares. Y lo confirma además el director de la institución, Ramón Gómez Crespo, que declara que casi el 92 % de las personas que pasan por sus centros acaban por abandonar las drogas definitivamente y reinsertarse en la sociedad.

Lograrlo no es fácil, requiere disciplina y trabajo constante, pero demuestra que si se pone voluntad, es posible «invertir todo ese guion de fracaso en un guion de oportunidades», dice su director. Al fin y al cabo, todo el mundo se equivoca y tiene derecho a una nueva oportunidad, como la que ofrecen en Proxecto Home, que es sinónimo de que las segundas partes también pueden ser buenas.