La proyección de cortometrajes al aire libre se ha convertido en una de las citas imprescindibles del Festival Internacional de Cine de Ourense
21 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.El calor sofocante de agosto empieza a aflojar en la vieja Auria cuando se ilumina la pantalla gigante instalada frente a la fachada principal de la Catedral de Ourense, la occidental.
En las impresionantes escalinatas de piedra hace rato que no cabe un alfiler. Por difícil que parezca de entender a los no iniciados, los fieles al ciclo de proyecciones Baixo as estrelas -que organiza desde hace cuatro veranos el Festival Internacional de Cine de Ourense-, parecen preferir la dureza de esta improvisada platea a las sillas colocadas por la organización en el resto de la plaza de San Martiño. Pero la elección de la escalinata no es una cuestión baladí, como explican Arturo y Manuela: «Aquí no te come la pantalla, no estorban las cabezas de los de delante y corre algo más de brisa», resumen.
Las películas de pequeño formato y los documentales -hasta ocho cintas se proyectan en una sola velada- se suceden uno tras otro en una hora intensa que deja más que satisfecho al público.
Incluso a los que acabaron en la cita por puro despiste, dado que las calles que rodean la plaza forman parte de la zona de acceso al casco histórico e invitan a seguir la noche en los locales de ocio.
fina ulloa