Muestra por primera vez a los medios el funcionamiento de una entidad que no tiene cuentas anónimas, ni realiza inversiones especulativas
29 jun 2012 . Actualizado a las 07:00 h.El Vaticano abrió el Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como el Banco del Vaticano, a un grupo de medios internacionales para mostrar su funcionamiento, un hecho inédito. La visita -en la que no se permitió hacer fotos- tuvo lugar tras el escándalo desatado por la fulminante destitución del hasta ahora presidente del banco, el italiano Ettore Gotti Tedeschi, de 67 años.
El director general del IOR, Paolo Cipriani, explicó que el objetivo del IOR es apoyar a entidades de la Iglesia católica en 150 países, y resaltó la transparencia de todas sus acciones. «No tenemos cuentas codificadas, que, además, están prohibidas por la ley 127 de 2010 (aprobada por Benedicto XVI y que regula en el Vaticano la lucha contra el blanqueo de dinero). Nuestro sistema informático, implantado en 1996, no contempla la existencia de ese tipo de cuentas anónimas, y desde aquí quiero acabar de una vez con la leyendas sobre las mismas en el IOR», dijo tajante.
Cipriani señaló que el IOR dispone de un patrimonio de 6.000 millones de euros y 33.000 titulares de depósitos. El grueso de las cuentas están a nombre de instituciones del Vaticano (dicasterios), nunciaturas, diócesis, empleados, cardenales, obispos, sacerdotes, fundaciones canónicas, congregaciones de religiosos y de religiosas, conferencias episcopales, parroquias y embajadas ante la Santa Sede (unas 30).
El IOR no mantiene relaciones con bancos o paraísos fiscales, existen controles sobre los ingresos y transferencias y está garantizado «el recorrido» de las mismas. El 65 % de las operaciones se realizan en euros, el 30 % dólares y el resto en otras monedas, precisó Cipriani.
Negó que Benedicto XVI tenga una cuenta corriente personal en el IOR, saliendo al paso de lo publicado en el libro Sua Santita, de Gianluigi Nuzzi, que hablaba de esa supuesta cuenta e incluso mostraba el número y aseguraba que se había abierto el 10 de octubre del 2007. «Benedicto XVI no tiene cuentas corrientes personales. Siendo soberano absoluto, es quien legisla sobre el IOR y puede disponer de los fondos de la entidad», agregó.
Fundado en 1942 por Pío XII, en el IOR trabajan 112 personas. Lo gobierna la Comisión de Cardenales, que preside Tarcisio Bertone. A ella responde el consejo supervisor, que integran Ronald Hermann Schmitz, presidente en funciones tras el cese de Gotti Tedeschi; el español Manuel Soto, el estadounidense Carl Albert Anderson y el italiano Antonio María Marocco.
Cipriani subrayó que el IOR no realiza inversiones especulativas, sólo de protección del capital. «Escucho muchas veces que damos intereses al 12 %, lo que es imposible con el tipo de inversiones que hacemos, siempre de bajo riesgo», señaló.