Expertos en energía proponen un nuevo impuesto para los edificios ineficientes

A Toxa acoge un encuentro en el que se debaten las políticas energéticas


o grove / la voz

La isla de A Toxa (O Grove) se ha convertido en un privilegiado -y fugaz- centro de conocimiento especializado. El Workshop Atlántico sobre Economía Energética y Ambiental -organizado por Economics for Energy, el grupo de investigación Rede y la Fundación Barrié- reúne en este enclave arousano a 60 investigadores de más de 14 países que están presentando los últimos trabajos sobre la materia.

El tema que ha centrado los debates es el de las políticas energéticas. Y, según los expertos, la planificación inmediata de las mismas pasa por ser «más eficientes a menor coste», tal y como señalan -al unísono- los dos responsables de Economics for Energy, Xavier Labandeira y Pedro Linares.

Impuestos «verdes»

Para materializar esta máxima, los académicos proponen dar un «giro verde» a la reforma fiscal. Y en la cabeza de este cambio de rumbo colocan una nueva carga impositiva que gravaría a los edificios energéticamente ineficaces. Según Linares, es un impuesto «fácil de aplicar, y que está planteado a un nivel global».

Aunque advierten de que la idea de «pagar por contaminar» no es nueva, sí ven necesario trasladarla al ámbito doméstico, uno de los sectores donde «más energía se consume, y por tanto, donde más emisiones se producen», explica Linares. Para aplicar este impuesto sería necesario clasificar a los edificios en base a un «certificado energético obligatorio», que premiaría a los de clase A con la exención del pago, mientras que los catalogados como B y C tendrían que hacer frente a la tasa.

El objetivo es buscar un «cambio de comportamiento para que todos contribuyamos a ser más eficientes». Por eso, recalcan, se trata de un impuesto de diferente, pues acentúa el «estímulo» en detrimento del «afán recaudatorio».

Linares ejemplificaba el espíritu de la medida con un ejemplo: «Cuando compras una casa no piensas en la energía que consume, pero sí en las vistas, y esto es algo que hay que cambiar con información», señaló.

Debate abierto

A pesar de que el impuesto goza de una amplia simpatía, durante la mesa redonda de ayer también se oyeron voces críticas. En concreto la de Carlos Ocaña, director general de FUNCAS, que defiende el papel de los «impuestos tradicionales» en la solución del problema energético. «Crear una ITV para los edificios obligaría a generar una burocracia inexistente, y es algo improcedente», argumenta. En el debate estaba también María Sicilia en representación del Ministerio de Industria, tomando nota.

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