ras la maraña de pronunciamientos judiciales sobre el hotel de El Algarrobico, el Supremo dicta sentencia definitiva y no recurrible sobre el sinfín de ilegalidades que subyacen en este edificio de 21 plantas y 411 habitaciones. Hoy, con la sentencia en mano, Greenpeace celebra sin duda esta victoria histórica. Esta sentencia reafirma que El Algarrobico invade el dominio público marítimo-terrestre, es decir, que si la Ley de Costas dicta que solo usos públicos son los que se pueden asentar en la franja de los cien primeros metros de costas, un hotel destinado a ser de cinco estrellas está muy alejado de ese «uso público» de la costa. Es el fundamento jurídico definitivo para que la Administración General del Estado y la Junta de Andalucía, como se comprometieron a finales del 2011, comiencen los trámites para la demolición del hotel ilegal ubicado en el término municipal de Carboneras, en Almería. Es muy difícil entender, incluso para Greenpeace, cómo es posible que se permitiese construir este mamotreto de hormigón en el año 2003 a tan solo 14 metros de la ribera del mar y en pleno parque natural de Cabo de Gata-Níjar. Aun así, hoy la Justicia ratifica que la lucha social y ecologista tiene sentido, hoy El Algarrobico es ilegal.
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