¿Sabe usted leer un huevo?

Un código impreso en la cáscara informa de cómo se ha criado la gallina, que ahora tiene más espacio en la jaula


madrid / colpisa

La UE ha desatado comentarios para todos los gustos con sus nuevas normas sobre las condiciones de las jaulas de las gallinas ponedoras. Si estas pasan toda su existencia comiendo, durmiendo y poniendo huevos de forma intensiva en una jaula, a partir de la nueva normativa no podrán hacerlo en 550 centímetros cúbicos como hasta ahora, sino en 750.

Además, deberán contar con algunas comodidades añadidas en lo que ahora se denomina «jaulas enriquecidas». Por ejemplo: un pequeño nido, un bebedero apropiado y una yacija para picotear y escarbar. La reacción prácticamente unilateral -consumidores, productores, distribuidores- han sido las quejas por el incremento del precio de los huevos.

Con su normativa, la UE también ha despertado otro tipo de dudas en algunas conciencias: las relativas al origen de lo que comemos. Más allá de la afinidad hacia la condena del maltrato animal (algo que por cierto está tipificado como delito en el Código Penal español), los consumidores europeos tienen la oportunidad de elegir en qué condiciones nacieron los huevos que comen. Solo hay que aprender a leer el código que, por obligación, todos los huevos que se comercializan tienen que llevar impreso en sus cáscaras. Un código que, precisamente, informa de las condiciones de su ponedora.

En los huevos hay once dígitos impresos. El primero de ellos, comenzando por la izquierda, indica el medio en el que fueron gestados y puestos. Si es un 3, no se sorprenda. Así son la mayoría de los huevos que puede encontrar en las tiendas españolas. Son los que proceden de gallinas ponedoras apiladas en jaulas dispuestas verticalmente y en masa en grandes naves. En nuestro país, según datos de la UE, un tercio del total de gallinas producen en estas condiciones: 11 millones. Esta es la cifra de gallinas que verán aumentado su espacio en 200 centímetros cúbicos gracias a la UE. En toda la comunidad europea la cifra asciende a 43 millones.

En el nivel inmediatamente anterior, el número 2 indica que las gallinas han estado igualmente hacinadas en una nave, quizá con poca luz, pero en el suelo. El número 1 indica que las gallinas eran camperas, es decir, al aire libre, con espacio y alimentadas con piensos en comederos dispuestos para tal fin. El único número que garantiza un cien por cien de confort para la gallina y la ausencia de químicos en la alimentación son los huevos con el número 0, los llamados ecológicos. En esta categoría, los piensos que comen las gallinas tienen que pasar un control que certifique que así es.

Esta información es valiosa para quien quiera elegir. Y sobre todo, para no dejarse llevar por el llamativo empaquetado de productos que dicen ser ecológicos. Solo el código dice la verdad. Lo cierto es que los clasificados con números 0 y 1 son el doble de caros. El resto de los dígitos se dedican para informar sobre el país de origen (ES es España), la provincia y el productor.

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