En peligro la calificación de Sevilla como patrimonio de la humanidad.
21 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.¿Puede un rascacielos situado a un kilómetro de la Giralda poner en peligro la calificación de Sevilla como patrimonio mundial de la humanidad? Para la Unesco, la respuesta es sí, al entender sus expertos que el edificio, transparente y de 43 plantas, tiene un «excesivo e indudable efecto negativo» en la percepción de los tres sitios que sitúan a la ciudad en ese listado: el Alcázar, la catedral con su torre y el Archivo de Indias.
Tras meses de polémica ciudadana, el Ayuntamiento, del PP, ya ha pedido a los promotores del proyecto, Cajasol-Banca Cívica, que lo paralicen a la espera de poder negociar una rebaja de altura, solución que plantea el organismo internacional.
La Unesco, como pedían varias asociaciones ciudadanas, ya había abogado en otras dos ocasiones por la paralización y revisión del proyecto mientras se estudiaba su posible impacto, al entender que la Giralda (de 97,5 metros) podía perder su «indiscutible predominio» en el paisaje urbano de la ciudad ante un edificio de 44 plantas y 178 metros de altura.
Edificio más modesto
Pero ahora los expertos internacionales de Icomos -entidad asesora de la Unesco- que visitaron la ciudad en noviembre son más tajantes en su informe. «Es necesario pedir una parada urgente de la construcción y discutir nuevas posibilidades», concluyen. Es decir, que el rascacielos se convierta en un edificio de pretensiones más modestas.
A su juicio, la torre que diseñó el arquitecto argentino César Pelli se ubica en una zona muy particular y especialmente sensible porque está entre medias de la isla de la Cartuja, el histórico barrio de Triana y el casco antiguo de la ciudad, que alberga el denominado «triángulo de oro» monumental. «Hay ciertos ejes visuales donde la nueva torre cambiará drásticamente -dicen- la importancia real y significación de la Giralda».
Pero la resolución del conflicto no es tan sencilla. Cajasol-Banca Cívica, que ha invertido 300 millones en el proyecto y planea ubicar su sede en el edificio, prosigue las obras a buen ritmo.
Desde que se puso la primera piedra en el 2007, ya se han construido 18 de las 44 plantas previstas, por lo que, de paralizarse, la indemnización que tendría que afrontar el Ayuntamiento de Sevilla sería millonaria.