El túnel será inspeccionado posiblemente esta semana por los técnicos de la Dirección Xeral do Patrimonio Cultural, a fin de registrar las características de la explotación con vistas a incluirla en los inventarios oficiales.
Asimismo, se examinará otra mina romana situada a unos doscientos metros del lugar, que curiosamente tampoco había sido catalogada hasta ahora por la Consellería de Cultura, aunque -a diferencia del túnel- es bien conocida desde hace mucho tiempo. Se trata de una explotación al aire libre de grandes dimensiones, denominada O Covallón, que fue señalizada recientemente como lugar de interés histórico y cultural con la ayuda del consorcio turístico de la Ribeira Sacra. Anteriormente, la Dirección General de Minas había instalado una valla protectora en los bordes del socavón, a fin de prevenir accidentes.
Prospecciones recientes
En las cercanías de estos dos sitios, por otra parte, una empresa llevó a cabo recientemente una serie de prospecciones con el fin de evaluar el potencial minero de la zona. En el lugar aún puede verse una importante cantidad de escombros generados por estos trabajos, cubiertos con plásticos negros. Según explica Gonzalo Meijide, responsable de arqueología de la Delegación Provincial de Patrimonio, si las minas romanas hubiesen estado inventariadas con anterioridad, seguramente no se habría concedido la autorización para realizar las mencionadas prospecciones. A partir de ahora parece poco probable que se otorguen nuevos permisos.