El anticiclón favorece la visión de la mayor lluvia de bólidos fugaces en años
08 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.En un magnífico artículo publicado al año siguiente en la revista Las Ciencias, don Ramón María Aller Ulloa describió el gran espectáculo observado en el cielo a últimas horas de la tarde del 9 de octubre de 1933, correspondiente a la tormenta de Dracónidas producida en tal fecha. Las Dracónidas son una de las numerosas lluvias de estrellas que ocurren a lo largo del año en días determinados, cuando la Tierra en su movimiento alrededor del Sol atraviesa la senda recorrida anteriormente por un cometa que va dejando un reguero de partículas tras de sí. Cuando estas penetran en nuestra atmósfera debido a la gran velocidad que traen, se produce el efecto luminoso por todos conocido y que desintegra casi en su totalidad a estos pequeños granos de arena. Solo en aquellos casos en que la masa inicial sea considerable, la estrella fugaz se convierte en un brillante bólido y es posible que en este caso pueda llegar al suelo algún resto, que es lo que denominamos meteorito.
Las Dracónidas no suelen destacar por su brillo y número, pero de vez en cuando, como ocurrió en 1933 y también en 1946, nos pueden sorprender con lo que se denomina una tormenta de estrellas. Esto sucede cuando la Tierra atraviesa cortinas de gran densidad de partículas. Esta es, precisamente, la previsión que existe para esta ocasión. Hoy, entre las 21 y las 23 horas, si los pronósticos se cumplen podría darse una situación parecida a la vivida en 1933. Aquella la tormenta de Dracónidas se pudo ver en prácticamente toda Europa gracias a la presencia de un potente anticiclón sobre el continente. Justo lo mismo que sucede ahora.
Seguimiento de la NASA
Dado que se aguarda que esta sea la lluvia de estrellas fugaces más intensa en los próximos años, ha despertado una inusitada expectación en los astrónomos especializados en el sistema solar, muchos de los cuales se han desplazado ya al Viejo Continente con sus equipos, pues será aquí donde mejor se vea. Tanto la NASA como la ESA se han movilizado también para seguir el fenómeno. En España, el grupo de astrofísica de la Universidad Complutense ha enviado una cámara de alta sensibilidad a bordo de un globo sonda para registrar la lluvia de meteoros desde la estratosfera. El Observatorio Astronómico Ramón María Aller de la Universidade de Santiago de Compostela, miembro de la Red Española de Bólidos y Meteoritos (SPMN), tendrá sus cámaras dispuestas al igual que otras 25
estaciones distribuidas por todo el estado.
El cometa progenitor de esta lluvia de estrellas es el 21P/Giacobini-Zinner y el nombre de la lluvia se debe a que las estrellas fugaces parecen provenir de la constelación del Dragón. Esta
es una constelación circumpolar en nuestra latitud, es decir, que se mantiene siempre por encima del horizonte. Su localización es fácil, cerca de la Osa Menor. Hoy, en la franja horaria prevista para la lluvia de estrellas, se encontrará en dirección NW. O sea, que si miramos hacía la Estrella Polar, el Dragón estará a su izquierda.
Luces apagadas
Quién desee intentar ver este fenómeno deberá alejarse de las luces parásitas de las ciudades y villas y tener un horizonte lo más despejado posible cara al Norte. La Luna, desafortunadamente, estará presente pero basta con darle la espalda, ya que estará hacia el Sur. La cita es mañana al anochecer. Esperemos que no nos decepcione.
análisis las dracónidas
José Ángel Docobo es el director del Observatorio Astronómico Ramón María Aller, de la Universidade de Santiago.