Baño a 41,5º en plena canícula

SOCIEDAD

En la ciudad más tórrida de Galicia, el verano se combate con agua termal

19 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Conduciendo hacia O Carballiño, parada intermedia e imprescindible -luego explicaremos por qué-, un viejo chiste de O Xestal, tal vez de Farruco, le ronda el magín al cronista. Un sargento militroncho ilustra en buen castrapo a la tropa de reemplazo: «El aghua fierve a noventa ghrados». Un cabo espabilado le corrige por lo bajo -«mi sargento, no, a cien grados, a cien grados»- y el mando reacciona de forma impecable: «Ah, perdón, el aghua fierve a sien ghrados, lo que fierve a noventa es el ánghulo recto».

Se trata de comprobar a qué temperatura puede llegar a hervir el cuerpo humano cuando a la canícula reinante -hoy las previsiones hablan de 35 grados pero el termómetro del coche añade un par de grados más al bochorno anunciado- se le suma una inmersión en las reputadas termas de Ourense, que afloran a orillas del Miño.

En la aldea de Astureses aguarda el pintor y escultor Xaime Fuentes, dispuesto a guiar al neófito bañista entre las altas temperaturas de las pozas. «Aquel é un lugar de poder, que fortalece, pero eu recomendo coller máis forzas aínda cun par de ovos da casa e uns pementos da horta fritidos». Comprenderán ahora la importancia de la escala carballiñesa. Así que con el estómago repleto y el mercurio escalando posiciones nos aproximamos ya a la burga de Canedo, donde burbujean unas seis pozas de utilización gratuita. Pese al calor abrasador, esto está repleto de personal en bañador. «Nós pasamos aquí todo o verán», explica Cesáreo, jubilado en Alemania, bajo su visera. La ducha anticipa lo que vendrá después, porque casi escalda. Una de las termas está menos frecuentada. Basta meter un pie para descubrir la razón: 41 grados y medio de reglamento. Quién diría que se puede sudar con el agua al pescuezo. Claro que al salir lo que antes parecía espantoso infierno se asemeja ahora a fresca brisa primaveral. La estrategia del langostino. Ourense es, sin duda, la cuna de la ilustración del país. Esta gente sabe lo que se hace.

El moreno que se volvió blanco y las cinco lipotimias que cada día causan las pozas

En cada una de las termas que gestiona el Concello de Ourense se sitúa al menos un miembro de Protección Civil. El que hace guardia en Canedo explica que, entre lipotimias y caídas, su agrupacion realiza unas cinco intervenciones diarias. Los compañeros de la redacción de Ourense confirman el dato. «Piensa en lo que te sucedería -abunda el voluntario en el tema- si después de pasar una hora al sol como una nécora, te metes en una poza a 40 grados». Hasta una comitiva sudafricana, que pasó por aquí camino de Madrid para ver al papa, se topó con la horma de su zapato. «Cada moreno tenía un bote de crema y un paraguas, estaban asustados del calor; uno me llamó la atención porque era blanco de los pies al cuello, cuando le pasé un dedo por el brazo me di cuenta de que era el bronceador». Otro milagro en las termas.