Yo, por mi ídolo, mato

Los fans recurren a todo tipo de tretas para llegar hasta los artistas


«Creen que se las saben todas y, en ocasiones, nos sorprenden. Hemos visto llegar a los camerinos, por ejemplo, a una persona vestida de camarera con tres bandejas de canapés como tres mundos; a falsos mensajeros con sus ramos de flores. Otro que te dice que es un familiar. Un fan hará lo que sea para llegar a su ídolo». El que habla es Manuel Hermida, de la Compañía de Protección y Vigilancia Galaica.

Manuel y su equipo se encargan, entre otras funciones, de proteger a un buen número de artistas que llegan a Galicia para actuar. Le han cubierto las espaldas -y no eran pocas espaldas- a Luciano Pavarotti, a Sabina, Antonio Orozco, Melendi, Bustamante... Y también a Motörhead, a Leonard Cohen a Keane, James Blunt o a Muse.

De Pavarotti recuerdan un concierto en Santiago en el que, nada más cantar la última sílaba, el ya finado tenor se bajó del escenario y en 26 segundos exactos estaba en el coche. «Llegó antes que nosotros, que se supone que teníamos que protegerlo -cuenta Manuel-. Decía que no había cenado».

Y que nadie se crea que esto de proteger famosísimos es como en las películas; aquí, el guardaespaldas no tiene ninguna posibilidad de llegar a casarse con la estrella. Hermida señala que los artistas de más nivel disponen de equipos de protección propios, que son los que establecen sus propios parámetros y sus propias normas. La protección, en todo caso, se estructura en dos zonas calientes: el escenario y el backstage. Lo principal es controlar la presión de los fans. A diferencia de otros países, aquí es difícil encontrar algún artista que llegue con miedo a que lo asesinen. «De hecho -explica el experto-, el 80 % ni siquiera traen escoltas, su preocupación se centra en el momento de la salida al escenario y en el final del concierto, sobre todo en los camerinos y en el backstage, donde no quieren sorpresas». Y para los profesionales que se dedican a esta tarea lo más difícil es controlar a los fans en los conciertos que son gratuitos. En función de la edad que tenga el público -no es lo mismo el seguidor medio de Joaquín Sabina que la chavalada que puede meter una convocatoria de la MTV- los vigilantes de seguridad ya saben antes de empezar con qué tipo de problemas tendrán que lidiar.

«Para llegar al camerino te la intentan meter doblada: que si son camareros, que si son periodistas, floristas, cualquier cosa. Y casi nunca lo consiguen porque, sencillamente, el que no está en la lista no pasa». El profesional se aplica la vieja disciplina que dice que un buen vigilante tiene que ver, oír y callar. Porque los camerinos siempre son lugares interesantes.

nacho mirás

«Para llegar a los camerinos te la intentan meter doblada, hacen cualquier cosa»

Manuel Hermida

Experto en seguridad

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Yo, por mi ídolo, mato