La organización ecologista Greenpeace ha denunciado que todavía hoy «persiste en Chernóbil el riesgo nuclear ante el deterioro del actual sarcófago y el retraso en la construcción del nuevo». La organización habla de riesgo de colapso del sarcófago que cubre las ruinas del reactor, al contener en su interior los restos activos del combustible nuclear. La nueva estructura que debe cubrir el actual sarcófago se terminará, según Greenpeace, diez años después de lo previsto y va a tener un coste tres veces superior al calculado.
Además, para Greenpeace, Fukushima pone de manifiesto lo inviable de este tipo de energía: «En lugar de camuflar la gravedad del accidente, proponiendo alterar los niveles de la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES) para elevar la clasificación de Chernóbil, como propone la Agencia de Energía Nuclear de la OCDE, la industria nuclear debería reconocer la inevitable peligrosidad de esta energía.