Dejar paso a las nuevas generaciones

SOCIEDAD

Dicen que habrá continuidad en la curia española, que a Rouco le llegará la jubilación siendo presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE). Y yo me lo creo, y no necesito como Tomás meter la mano en las llagas para saber que eso va a ser así. Porque a ver quién es el guapo que acepta enfrentarse al actual presidente después de lo que sucedió con Blázquez hace seis años: sus hermanos obispos lo situaron al frente de la CEE, pero después lo dejaron más solo que la una. Así tuvo que esperar don Ricardo más de la cuenta por la promoción a un arzobispado, cuando otros, con menos méritos y tiempo en el escalafón, le pasaron por delante sin justificación alguna.

Sin embargo, soy de los que piensan que hay que saber retirarse a tiempo y dejar paso a las nuevas generaciones. Que eso engrandecería a don Antonio María. Porque la costumbre carcome la ilusión. La fatiga de la Iglesia española solo se superará cuando vuelva a haber líderes espirituales que fascinen como portadores de la Palabra a las gentes de hoy. Vean, si no, el milagro de sor Verónica en Lerma y La Aguilera. Aunque, quién sabe, puede que los obispos beban de este ejemplo y nos sorprendan. Ojalá.