Las revueltas en Túnez y Egipto empezaron por la subida de los precios, y lo mismo pasó en Argelia, aunque el Gobierno está controlando la situación.
-¿Dónde más se propagará el incendio?
-No puedo señalar países, pero puedo decir adónde hay que mirar. Primero a los que han tenido problemas en el 2008, que son más o menos treinta países repartidos entre África Occidental, América Central, Oriente Próximo y unos pocos en Asia. Son todas naciones pobres, con déficit de producción de alimentos, es decir, importadores. En ellos la subida de precios tiene un impacto directo sobre los consumidores, porque el 70% de los salarios se gastan en alimentos. Y si los precios aumentan del 50% es fácil imaginar el estrés que se crea. Ademas hay efectos macroeconómicos: si los Gobiernos subvencionan a los consumidores, no tienen dinero para financiar otros servicios, como la salud pública, educación, infraestructuras....
-¿Y qué se puede hacer?
-Acciones a corto plazo: intervenciones para facilitar la financiación de importaciones, sobre las familias, distribución de productos o dinero... También, actuar en la cadena alimentaria: en el 2008 se distribuyeron semillas entre los agricultores para que produjeran más. Pero entonces actuamos demasiado tarde. Ahora hay que hacerlo antes para evitar lo peor.
-¿Cuál es el papel del petróleo?
-Hay una conexión muy estrecha entre el precio del petróleo y el de los alimentos, una parte depende de los costes de producción agrícola y otra de la presión determinada por los biocarburantes y los fertilizantes. ¿Tiene sentido que una tercera parte del maíz de EE.UU. se transforme en bioetanol cuando el precio del maíz ha subido el 50%? No tiene sentido.