La almeja supo a poco en Carril

Susana Luaña Louzao
Susana Luaña VILAGARCÍA/LA VOZ.

SOCIEDAD

Las raciones se acabaron enseguida y dejaron a muchos asistentes sin el placer de probar el rico manjar

23 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Quizás la culpa la tuvo Tomás Alonso, televisivo experto en gastronomía que acudió encantado a leer el pregón de la Festa da Ameixa de Carril y que le aseguró a los larpeiros que ese plato no tenía colesterol. La mágica frase abrió la veda e incluso antes de que finalizasen los actos protocolarios las mesas de degustación repartidas bajo una carpa y en la alameda carrilexa se llenaban ya de comensales que degustaban las ricas raciones de almeja a la marinera por un precio de ocho euros.

Puede que la culpa fuese de Alonso, o quizás no, porque ya no es la primera vez que a la organización se le quedan cortas las raciones de almejas y dejan a los comensales con ningún sabor de boca. Pasó otros años y volvió a pasar ayer, cuando se cocinaron dos mil kilos del más apreciado molusco de las Rías Baixas, con los que se prepararon seis mil raciones que, pasadas las dos de la tarde, ya se habían acabado. A esa hora todavía había colas de estómagos preparando los jugos gástricos para hacer sopitas en la rica salsa de almeja, pero se quedaron con las ganas, y eso que muchos de ellos ya habían comprado sus correspondientes tiques. Pero al final tuvieron que ir, hambrientos y cabreados, a que les devolvieran el dinero.

Quizás la organización tampoco contaba con que el día iba a amanecer nublado y que los turistas que apuran los últimos días de vacaciones en la ría de Arousa se iban a decantar en tropel por la fiesta gastronómica ante la imposibilidad de acudir a la playa. Pero así fue, y al final el agosto lo hicieron los restaurantes de la zona y los vendedores de empanada, que tuvieron que satisfacer a última hora a los paladares de quienes se quedaron sin probar el sabor de un molusco exquisito, cuya elaboración no tiene más secreto que el del lugar en el que se cría, en una confluencia de aguas dulces y saladas, las del río Ulla en su desembocadura en la ría de Arousa, que conforman un ecosistema único en el mundo para el cultivo de la almeja.

Concurso de platos

Y aunque sería una pena dejar este mundo sin probar las almejas a la marinera, lo cierto es que hay otras muchas formas de preparar el molusco y ensalzar su sabor, y de eso saben mucho los restaurantes de Carril y los cocineros que todos los años se presentan al concurso de platos que se celebra la víspera de la fiesta gastronómica. En esta edición el jurado se decantó por unas gamelas llenas de almejas que preparó Maribel Diz López, aunque también reconoció, en segundo lugar, los higos negros rellenos de almejas de Isabel Porto Maneiro y el capacho de cerveza y almejas de Carril de Sabela Mosteiro. En los tres casos, el jurado, ¡qué bien!, comió con Isabel.