La NASA buscará carbono en Marte

Jorge Manzanares Arias REDACCIÓN/LA VOZ.

SOCIEDAD

La misión «Mars Science Laboratory», apodada «Curiosity», utilizará un robot de última generación en cuya construcción han colaborado ingenieros españoles

15 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

En el verano del 2012, nuestro vecino planeta Marte volverá a recibir la visita de un explorador enviado desde la Tierra. Será la tercera vez, después de Pathfinder (1997) y de Spirit/Opportunity (2004), que la NASA utilice para este cometido un rover (vehículo robotizado capaz de moverse por la superficie y que toma el nombre de la palabra inglesa explorador, trotamundos). La misión, llamada Mars Science Laboratory (MSL), tendrá como objetivo la búsqueda de indicios de carbono en la superficie de Marte, una vez consensuada la existencia de agua congelada en los polos y en el subsuelo.

La razón de que los científicos de la agencia norteamericana quieran encontrar pruebas de este elemento es que es el mejor indicador de que la vida pudiera haber existido alguna vez en este planeta desértico. El carbono es el componente que mejor se asocia con el hidrógeno, oxígeno y nitrógeno en la formación de aminoácidos esenciales para el desarrollo de la vida, tal y como la entendemos en la Tierra.

Si la búsqueda fuese fructífera y se hallase carbono de origen biológico, los expertos creen que la probabilidad de que Marte tuviera en el pasado formas de vida primitivas similares a las nuestras sería casi absoluta y, además, abriría la puerta a su posible existencia actual en el subsuelo marciano.

La MSL, ahora rebautizada como Curiosity, tiene un marcado acento español, tanto en su diseño como en las piezas que la componen. Del cálculo de trayectorias entre la Tierra y Marte, y del diseño de despegue y aterrizaje de la sonda, se encarga Fernando Abilleira, un ingeniero aeroespacial madrileño de orígenes gallegos que trabaja en el Jet Propulsion Laboratory de la NASA, centro responsable del proyecto. Además, la antena con la que el rover se comunicará con la Tierra es también un producto nuestro, así como la estación meteorológica con la que cuenta.

Para la fase más crítica de la misión, el aterrizaje, la sonda cuenta con importantes novedades respecto a su predecesora, la Spirit/Opportunity. No utilizará el vistoso sistema de airbags envolvente para posarse sobre la superficie de Marte, sino que se desprenderá en tres fases, ayudada por un paracaídas y un sistema de propulsión propio que le permitirán corregir la trayectoria de descenso. Precisamente este sistema hace que Curiosity tenga más precisión al posarse que los anteriores rovers, que tenían un margen de dispersión de unos cien kilómetros de radio. En la MSL, sin embargo, dicho margen se reduce a 20 kilómetros. Hay que tener en cuenta que, cualquier misión a Marte es, comparativamente, como conseguir meter una canasta limpia en Los Ángeles habiendo lanzado el balón desde Nueva York. Además, la sonda pasará de 21.240 kilómetros por hora a cero en tan solo siete minutos cuando contacte con la atmósfera de Marte, sin duda un reto extraordinario para la NASA.