La primera dama norteamericana comió con los Reyes en Mallorca antes de abandonar España
09 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El Rey invitó a rodaballo y a gazpacho andaluz a la primera dama norteamericana y la obsequió con unas semillas de plantas españolas para que pueda enriquecer con ellas su huerto de la Casa Blanca. Sasha, la hija menor del presidente Obama, acudió al almuerzo ofrecido por don Juan Carlos y doña Sofía en el palacio de Marivent, con varios peluches para las nietas de los Reyes con los que no pudieron jugar, ya que no estaban en el palacio. Los recogió la princesa Letizia, que sí asistió al encuentro, aunque después regresó a Madrid para reunirse con sus hijas y su marido.
La Reina se decantó por unos collares de artesanía y bisutería balear como detalle de bienvenida para la primera dama, para Sasha y para su hermana mayor, Malia, que se encuentra estos días en un campamento de verano en su país.
La primera dama de EE.?UU, Michelle Obama, y su hija Sasha dedicaron sus últimas horas de vacaciones a los Reyes y la Princesa de Asturias. La agenda privada en Mallorca de la esposa y la hija menor del presidente Barack Obama se limitó a esta visita a Marivent, que duró menos de dos horas y se ciñó casi exclusivamente al tiempo del almuerzo. Michelle y Sasha acudieron al palacio pasadas las 12.30 horas, después de completar por carretera el trayecto que conducía a la residencia veraniega de la familia real desde el aeródromo militar de Son Sant Joan, donde había aterrizado el avión de la fuerza aérea estadounidense en el que viajó procedente de Málaga.
Todoterreno americano
En el aeródromo militar la esperaban el presidente balear, Francesc Antich, y el delegado del Gobierno en el archipiélago balear, Ramón Socías; así como el jefe de la Casa del Rey, Alberto Aza, y los embajadores estadounidense y español.
Los Reyes y doña Letizia bajaron los escalones de la entrada al palacio para recibir a Michelle Obama y a su hija al pie del automóvil en que realizaron su entrada, un todoterreno de marca estadounidense, y las saludaron afectuosamente a ambas.
Don Juan Carlos estrechó la mano de la primera dama y dio dos besos a la pequeña Sasha, de nueve años, el mismo saludo que recibió de doña Sofía y doña Letizia. A petición estadounidense, estaba previsto que Sasha no formara parte de la foto de familia, y el Rey se cuidó de ello, aunque finalmente Michelle hizo que se incorporara al grupo para posar ante los medios.