Gloria a las canas de Patti Smith

La roquera de Chicago se entregó al público de Vigo después de comer ostras en A Pedra, visitar la catedral de Santiago y dar una propina de 50 euros a un gaiteiro

B. R.
vigo/la voz.

¿Patti Smith? ¿Pero está viva? Preguntó alguno cuando su nombre empezó a sonar para formar parte del cartel de conciertos al aire libre en el auditorio vigués de Castrelos. Pues sí, Patti Smith está musicalmente muy viva y exprime con la misma intensidad los recitales que las horas previas. En Vigo actuó después de degustar las ostras de A Pedra y tras pasar un día en Santiago en el que visitó la catedral de Santiago, donde regaló 50 euros de propina a un gaiteiro porque «no tenía menos».

La precursora del punk y abanderada del rock también fue generosa con el público que no llegó a abarrotar Vigo, debido a la gran cantidad de festejos de ayer. Con 64 años de vivencias artísticas y musicales a cuestas, la cantante y compositora de Chicago recorre España con una gira bien ambiciosa: seis conciertos en los que repasa sus viejos éxitos y sus nuevas inquietudes, como la literatura del poeta chileno Roberto Bolaño, del que ha incorporado algún poema. Y en cada uno incorpora elementos, como ayer, que recordó el triste aniversario de la Guerra Civil y dijo «We remember» en alusión a las víctimas.

La dama de larga melena canosa y aspecto frágil confiesa que «tantea el ambiente» antes de empezar y que sus conciertos nunca son iguales de una noche a otra. A juzgar por su simpatía y entrega, se diría que ayer Patti Smith se sintió arropada y especialmente cómoda desde el minuto uno de salida al escenario. Empezó solo cinco minutos tarde con un «hola, boas noites, Galicia» y, a pesar del calor, lució el mismo atuendo que el resto de la gira: chaqueta negra y vaqueros metidos dentro de unas botas camperas.

Enseguida se hizo con el respetable -heterogéneo, abierto y expectante- que llenó Castrelos y vibró con la pasión de una leyenda que ya comenzó a dar saltos en la cuarta canción.

Cuenta que de pequeña admiraba a la soprano Maria Callas. Quería ser como ella. De alguna manera, Patti Smith es diva sobre el escenario. Lo llena con su voz, a veces lánguida y sentida, a veces potente y rasgada. Junto a ella, her band: dos músicos de su banda original, Lenny Kaye en la guitarra y Jay Dee Daugherty en la batería, además de Tony Shanahan, que la acompaña en el bajo y los teclados desde 1996, y Jack Petruzzelli a la guitarra.

Durante casi dos horas de concierto, la veterana roquera mezcló sus temas más conocidos y esperados, como son los casos de Because the Night (coescrita con Bruce Springsteen), Gloria (su versión se ha hecho más popular que la original, de Van Morrison) o About a Boy, con otros más nuevos y menos conocidos.

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