«Estoy feliz porque al enfermo le va bien»

La Voz DPA/PARÍS.

SOCIEDAD

«Estoy feliz porque al paciente le va bien», aseguró el cirujano Laurent Lantieri. Para Jérôme, de 35 años, para quien la vida previa a la operación se había convertido en un infierno, seguramente mejor que antes. El 27 de junio ocurrió lo que esperaba ya desde hacía dos años. Desde un hospital de una provincia se realizó una llamada que informaba de que había muerto un hombre que había dado su aprobación para una donación de órganos.

En una intervención quirúrgica que duró siete horas, Lantieri tomó la cara del fallecido la cara y cogió un vuelo a París con el órgano enfriado, para dirigirse a la Clínica Universitaria Henri Mondor, cerca de la capital francesa. ?Entonces, en una operación de 12 horas, se realizó el trasplante del rostro a Jérôme. «Hay que estar verdaderamente loco para hacer algo así», dijo Lantieri en referencia a su maratón de cirugías, con solo dos pausas de 45 minutos.