La competencia no es negativa en sí misma, pero obligará a los bodegueros gallegos a ponerse las pilas para hacer llegar a los mercados mundiales el mensaje de que el albariño gallego -mayoritariamente, de la denominación de origen Rías Baixas- es el mejor. Así lo afirma Enrique Costas Rodríguez, director gerente de Bodegas Terras Gauda.
-¿Qué le parece la autorización para vinificar con albariño en Francia?
-Tiene su parte negativa y su parte positiva. Significa que el trabajo que se ha hecho en Galicia despierta interés en otras zonas, y si supone algún problema es a causa de la debilidad que arrastramos desde siempre: no haber destacado y promocionado la denominación de origen, Rías Baixas, por delante de la variedad. Rioja apostó por destacar la zona, no por la variedad tempranillo, por citar un ejemplo, y hoy se cultiva tempranillo en un montón de sitios, pero el nombre de la denominación es lo que cuenta y lo que busca el consumidor. Ese es el fallo que cometimos aquí y que ahora intentamos subsanar uniendo los nombres: albariño-Rías Baixas. -¿Hará daño a Galicia el albariño francés? -No necesariamente. Es posible que hasta ayude a posicionar la variedad en mercados como el de Estados Unidos, muy orientado al varietal. Allí, en los listados de clasificación de uvas el albariño figura en el capítulo Otras , porque no tiene todavía el peso necesario. Si los franceses también envían albariño a ese mercado, el asunto puede cambiar. Desde ese punto de vista, cuantos más operadores, mejor. -Pero también habrá más competencia. -Es evidente que nos obliga a hacer un esfuerzo para que se perciba nuestro vino como el de mayor valor añadido. La competencia será positiva si somos capaces de comunicar eso. -¿Y es posible lograr que el consumidor lo perciba así? -La entrada de nuevos operadores de otros países nos plantea el reto de diferenciarnos, de explicar que nuestro albariño es el mejor por suelo y clima, y eso supondrá un esfuerzo de comunicación muy grande y mucha inversión. No basta con saber mantener nuestra calidad, hay que comunicarla en mercados como el japonés, el estadounidense o los europeos -Sorprende la rapidez con que han aprobado la variedad los franceses, sin esperar siquiera por el período de experimentación correspondiente. -Habrán hecho sus pruebas. Lo importante es que observan que hay un mercado que funciona para el albariño y se apuntan a él. -En una zona, Hérault, que no destaca por tener los mejores caldos del país. Allí se cultiva ya el blanco seco «clairette du Languedoc». -Precisamente, porque en el mercado, a veces, el mejor sustituto de la marca es la variedad. El albariño te puede dar a conocer cuando no tienes un nombre.