Memoria histórica y poco más

SOCIEDAD

El rescate del pasado judío de Galicia deja más huellas documentales que físicas. Los siglos enterraron su legado

08 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

De vez en cuando, por Ribadavia aparece algún grupo judío, algún turista hebreo, que se pone en contacto con José Luis Chao para que le cuente, lo oriente sobre la huella de sus antepasados en una villa que se ha referenciado en el pasado hebreo de Galicia: «Veñen moitos, pero o fan de forma moi discreta», dice Chao, presidente del Centro de Estudios Medievales de Ribadavia.

La villa ourensana mantuvo una nutrida comunidad judía hasta al siglo XVI, pero no fue ni la más importante ni la más notable de Galicia. «Pero fue donde la tradición judía tuvo una mayor continuidad», apunta el profesor de Historia Medieval Carlos Barros. La Festa da Istoria, en cuyo núcleo se representa la infame acción de la Inquisición en Ribadavia, tiene precedentes en el siglo XIX, cuando los vecinos de la villa ya dramatizaban un episodio inolvidable.

Hoy en día no reside judío alguno en Ribadavia, aunque su inclusión en la red de juderías de España es el hilo que lleva de vez en cuando a algún hebreo hasta José Luis Chao. Algo parecido ocurre en Monforte, donde el pasado hebreo de la ciudad tiene una consolidación reciente, vinculada al trabajo del historiador Felipe Aira: «Es muy difícil encontrar restos del siglo XV en una ciudad como Monforte, donde se ha conservado la torre del homenaje y poco más». Centenares de horas en diferentes archivos han permitido documentar la acción inquisitorial contra familias de la ciudad; vincularlas a localizaciones determinadas; hilar tradiciones populares con hechos reales y documentados... «Hemos recuperado la memoria histórica y eso ya es muy importante», dice Aira.

Un ejemplo

Carlos Barros, uno de los mayores especialistas sobre la presencia hebrea en Galicia, señala el caso de Monforte como un ejemplo: lo que sabemos sobre el pasado judío de Galicia es directamente proporcional al interés que algunos investigadores han puesto en trabajar esa vertiente. Pese a la escasez de los restos judaicos que se conservan en la ciudad del Cabe, también ha sido incluida en la red de juderías y recibe, como en Ribadavia, un interés turístico añadido.

Pese a que la presencia judía medieval está más vinculada al sur de Galicia, algunos de los testimonios más valiosos han sido hallados en A Coruña. Unas lápidas hebreas halladas en el muelle de A Palloza en el siglo XIX y custodiadas en el Museo Arqueológico Nacional y, sobre todo, la biblia Kennicot, dan fe de la importancia de la colonia semita en el norte. La biblia es un manuscrito de valor incalculable. Un judío coruñés llamado Salomón de Braga, encargó en 1.476 al ilustrador Moses Ibn Zabara que le copiara la biblia de Cervera, que se conserva en Lisboa. El resultado fue un libro de 900 páginas que superó al original. Toda la operación se coció en el entorno de la ciudad vieja, aunque el ejemplar apenas residió en A Coruña ,ya que la expulsión llegó poco después.

La biblia Kennicot se conserva en Oxford y es objeto de estudio por especialistas de medio mundo. Una de las quinientas copias facsímiles que se editaron el siglo pasado se encuentra, aunque no puede ser admirada por el público, en la Academia de Bellas Artes de A Coruña.